Natasha Rangel es una de mis hermanas de libro. Nuestros cuentos están a pocas páginas uno del otro en Feroces, una antología que trajo a un montón de jevas maravillosas a mi vida y que deberían salir corriendo a leer, si es que todavía no lo han hecho. En la distancia, ella en El Paso y yo en Nueva York, nos sentamos a conversar.
Sofía G. Pereda (SGP): Bienvenida, Natasha Rangel a ARTa MIGRANTa. Natasha es narradora, noveletista, editora y senderista emocional venezolana.
Natasha Rangel (NR): *Risas* Muchas gracias, Sofía, encantada de estar acá.
SGP: Un gusto tenerte aquí.
NR: Encantada de estar aquí con la actitud, con toda la ARTitud.
SGP: Me encanta, tú además, desde el primer episodio has sido escucha regular del show, que en verdad te agradezco un montón.
NR: Sí, yo estaba ahí como “estoy huyendo hacia adelante con Orianna”, estoy “burlándome de mis peos de infancia como Marianne”, o sea, como que de cada una digo: sí, voy recolectando ahí, voy haciéndome un collage. Ha sido bellísimo.
SGP: Mi amor, cuéntame, ¿cuándo descubriste tu lado creativo?
NR: Con las telenovelas venezolanas.
SGP: ¡Amo! Say more.
NR: Esto fue un tema porque mi papá era técnico de estudio de Radio Caracas Televisión, entonces, yo tengo hasta mi foto con Tinedo Guía en El Observador, así superniña.
SGP: Amo esto, ¿esta foto está disponible? Necesito verla.
NR: Esa foto existe, debe tenerla mi mamá en algún álbum. Voy a hacer lo posible por rastrearla. Estoy yo con Tinedo y que *simula pose de niña comiéndose el mundo* en El Observador…pero bueno, nada, mi papá a veces me llevaba al estudio y yo llegué a ver sets de grabación de telenovelas venezolanas. Me quedaba despierta, tipo 11 de la noche, que era que pasaban las telenovelas y, obviamente, toda mi personalidad de la primaria era de villana venezolana; entonces, por ende, era una carajita insoportable.
SGP: *Se parte de risa* Ay, ya va. Estoy segura de que además fuiste demasiado fan que si de La mujer de Judas y todos los murder mysteries que vinieron luego.
NR: Total. De Viva la Pepa, o sea, las villanas de Viva la Pepa eran una cosa que, además, bueno, en ese momento la producción venezolana con todo esto de la cosificación de la mujer y de que la villana era la tipa robamarido. Entonces, ¿qué era yo en primaria? La carajita “robanovios” inmamable. No, horrible. O sea, es una época de mi vida terrible. Pero el punto es que...
SGP: *Risas* Además que esto de roba novios sucede en una época en la que no eras preadolescente ni siquiera sino que superniña con un concepto aisladísimo de qué era esto.
NP: Precoz, loca. Loca mal. Siento que la creatividad viene —para responder tu pregunta— de la vergüenza, pero también de ese deseo siempre de crear personaje o de crear una máscara, ¿no? Yo siempre quise participar en teatro, quería participar en las novelas de Radio Caracas. Mi papá no me dejó. Me dijo: “No, porque las mujeres en esa industria lo que hacen es meterles mano”. O sea, mi papá estaba muy expuesto también a ciertas cosas y dijo que su hija no.
SGP: Pues sí, al final, no dijo ninguna mentira.
NR: Pues no. Pero bueno, digamos que mi venganza fue entonces escribir, marico. Era como que: “Yo tengo que sacar esto de alguna manera, tengo que hacer personajes”. Y cuando solté, digamos, a la villana —a la micro villana venezolana que había creado como personaje en la primaria— ya en el liceo fui la monja, ¿no? Era como todo lo contrario, puritana, así súper ultra conservadora.
SGP: Tú te estabas lanzando como unos arquetipos.
NR: Total, o sea, desde chiquita me metía con arquetipos locos.
SGP: ¿Qué estabas escribiendo en ese momento?
NR: Como veía mucho Charmed, veía mucho Hechiceras, tenía mi diario y tenía unas compañeritas de clase que yo decía: “Tú vas a ser Prue, tú vas a ser Piper y yo soy”, obviamente, yo iba a ser el personaje de Alyssa Milano, que era Phoebe. Y entonces tenía un diario y me creaba historias en el diario. Después, a los nueve años, entro al mundo del fanfic. Ahí me acuerdo de Paola hablando de los fanfics…
SGP: ¡Amo! *Con la O sostenida* ¿Qué estabas escribiendo? *Extiende la tónica de la O como un conjuro*
NR: Bueno —sí, porque dijimos que íbamos a hablar de eso [antes de grabar]— pero estaba escribiendo, obviamente, fanfics de Inuyasha. Inuyasha era mi… la iniciación en el furry, además.
SGP: *Bufa de la risa*
NR: O sea, es como que yo, todo mal.
SGP: *Carcajadas*
NR: A mí los fanfics, de hecho, me salvaron mucho. En el sentido de que no tenía vida social, ¿sabes? Había carajitos que salían, tenían pijamadas, tenían la vida de MTV, yo no tuve vida de MTV, o sea, yo estaba era metida en un canal de Messenger Groups, escribiendo en los foros, leyendo como loca, y entonces eso, digamos, como que yo estaba poseída por la escritura, ¿no? Era como que “yo tengo que escribir”, y escribía, y escribía, y escribía, y pues nunca solté el ejercicio, creo. Entonces ahí.
SGP: ¿Tenías una audiencia fija?
NR: Se creó una cuestión interesante porque además de Inuyasha existía en esa época un fandom de Tokio Hotel.
SGP: ¡Claro! ¡Wow! Sendo overlap, hermana.
NR: Sí, sí. Entonces, claro, yo tenía un crush heavy metal con Tom Kaulitz, estaba aprendiendo alemán. De hecho, me fui a la Universidad Bolivariana, que, entre sus inicios, tenía cursos de alemán. Entonces, tipo que yo salía de la Central y me iba a hacer…
SGP: ¡Qué curiosa decisión de idioma!
NR: Porque estaba metida en Tokio Hotel, marica, era como que “no, yo voy a aprender”.
SGP: No, digo, que la Universidad Bolivariana diera Alemán me parece una decisión curiosa. Pero bueno, bien, aprovechando los recursos gratuitos a tu alrededor, marica.
NR: Total, pero además era muy loco porque el profesor estaba con el Proceso, ¿sabes? Pero era este tipo que hablaba alemán. Las contradicciones venecas, ¿qué son nuestros personajes sin las contradicciones? O sea, era una cosa muy loca. Pero bueno, ese fue el caldo de cultivo para la llamada creatividad. Creo que por ahí va la cosa.
SGP: Entonces, ¿este amor es lo que te lleva a estudiar Letras cuando te gradúas?
NR: A ver, el tema con Letras también fue muy divertido porque yo tomé una clase de propedéutico antes de entrar a la universidad.
SGP: Ok, clásico. ¡Pensum!
NR: Y esa clase de propedéutico la daba un profesor de Letras cuyo nombre olvidé. Ese es el tema, yo olvidé el nombre de ese señor, pero me encantó, o sea, me encantaba su pose de profesor, su manejo de la palabra, cómo hablaba de la literatura, cómo nos guiaba en la prueba, y ya de por sí, además, yo venía de esta idea errónea de que Letras formaba escritores, ¿no?
SGP: Mmm, claro.
NR: Entonces, el tema fue que yo había leído Harry Potter —era también del fandom de Harry Potter— y dije…
SGP: Bueno, baby, somos de esa generación, pues.
NR: Total.
SGP: Eso es innegable.
NR: Pero eso fue muy loco porque cuando yo llegué —breve paréntesis— la primera clase, que es la primera presentación que te hacen en Letras y tal, todo el mundo hablando de por qué querían estudiar Letras. Bueno, salió de todo: los carajos que habían leído a Hölderlin, los carajos que sus papás les habían leído los Nueve monstruos de Vallejo y no sé qué. Y yo ahí como *con voz de niñita intensa* “yo estoy aquí porque me gusta Harry Potter”. *Risas*.
SGP: *Carcajadas*
NR: Sí, fue mi primer encontronazo con la intelectualidad joven, incipiente. O sea, de por sí ya “el moco”. Pero bueno, digamos que ese propedéutico es lo que me dice que existe una carrera llamada Letras. Yo llego y les digo a mis papás: quiero estudiar letras. Mi papá venía de Comunicación Social. O sea, mi papá es técnico, pero venía de eso, del mundo de las comunicaciones, el entretenimiento, etc. Y mi mamá geógrafo. Entonces, mi mamá geógrafa, que además odiaba a los letrados. Para ella, en su época de la UCV…
SGP: ¡No!
NR:...sí, le decían los piojosos. Y me dice: “No puede ser que mi hija sea una piojosa”.
SGP: ¡Ay, no! Qué feo “piojoso”, no me parece. A mí me dejaron de caer piojos como a los 10 años, señora.
NR: Pues sí, pero es la época del, digamos, mi mamá estudió entre los 80 y 90.
SGP: Claro, sí, sí, sí, sí.
NR: Y, pues, nada, los letrados en esa época, they were highlighted as piojosos. Bien interesante. Ninguno de mis papás quería. Al final quedé y dije, pues, perdónenme, pero prefiero quedar acá a tener que ir a pagar a la UCAB, ¿no? Que de por sí no había feeling. Y pues sí, eso es lo que termina llevándome al camino de estudiar Letras: Harry Potter y una coincidencia circunstancial contra mis padres.
SGP: Pero igual dijiste que habías aprendido que Letras no formaba escritores, entonces, ¿qué fue lo que te hizo elegir Letras?
NR: Es que me doy cuenta de eso en la carrera. O sea, tipo que yo todavía…
SGP: Pero igual te quedaste.
NR: Me quedé porque también leyendo el pensum —porque una te es una niña nerdita que sí leía las cláusulas y las letras chiquitas de los contratos, ¿verdad?
SGP: As you should.
NR: Parte de lo que te prometían como formación profesional o de egresado era la parte de edición. Entonces yo también tenía esta aspiración —que era una aspiración, además, muy gringa, cabe destacar— de que yo iba a ser editora. Pero yo iba a ser editora como Sandra Bullock en La propuesta, ¿sabes? Esa era como...
SGP: Ah, claro, sí, sí, sí, sí. La superoficina y la caminadora en donde estás leyendo al mismo tiempo.
NR: Sí, total, o sea, delusional. Yo para crearme unas fantasías, te digo, pero ni Disney se lanzan las fantasías que me lanzo yo, entonces es como que... Sí, por eso me quedo, porque yo iba a ser editora. Esa fue la decisión, tipo, si no puedo ser escritora porque la Escuela no forma escritores, pues voy a salir como editora.
SGP: Claro, pero igual en todo esto sigues con el camino académico, igual para ser escritora en teoría. ¿Esta vez sí creíste que era para ser escritora? ¿Cómo fue esa decisión?
NR: ¿De seguir en el camino académico? Es porque estaba harta, marica. Yo sé que...
SGP: ¿Harta de qué? ¿De qué estabas harta en ese momento?
NR: En ese momento estaba en una relación romántica complicada. Había como muchos stops, muchos, muchos stops en el camino. Y estaba harta de una situación emocional heavy. Dije, bueno, quizá lo único que va a ayudar a que esto se termine de quebrar, de resquebrajar, es que yo consiga una forma de irme, pero de irme de acá. Entonces fue una decisión impulsiva y totalmente emocional, porque, además, fue muy loco, tipo ¿El Paso? Yo recuerdo que mi jefe me decía: “Pero ¿tú pa qué te vas a ir pa El Paso? Está la academia de Nueva York”. En términos de universidades y Escritura Creativa, la gente tiene más conocimiento de Iowa, de NYU. ¿Una universidad en El Paso? Había gente que no lo comprendía. Ese camino también fue loquísimo porque mi jefe me regaló un libro de Lucia Berlin, maravilloso, que se llama Manual para mujeres de la limpieza. Y en ese libro, por primera vez en mi vida, es que yo me entero de que existe algo llamado El Paso, Texas. Fue por ese libro. ¿Y tú puedes creer…? Yo no sé si ahí Google ya tenía limpio su algoritmo de espionaje, pero, a los días de estar leyendo, me sale un aviso en Twitter de Letralia diciendo que la Universidad de Texas en El Paso tiene abiertas las aplicaciones para su maestría de Escritura Creativa.
SGP: Claro. Demasiado targeted af, para que sepas. 100 % sí.
NR: Y yo que siempre estoy atenta a las señales místicas y cósmicas y todo, dije: “Esto es una señal”. Porque yo sí había intentado antes hacer la maestría en Venezuela. Cursé un semestre en la maestría de Literatura Comparada…
SGP: En la Central.
NR: Mjú, con la profesora Aura Marina Boadas, que todavía me parece una mostra [adjetivo calificativo positivo]. Pero fue una decepción, no por mis profesores, sino por lo gastada que estaba la universidad. O sea, el posgrado en la Universidad Central de Literatura Comparada nada más tenía dos profesores.
SGP: ¡Uf!
NR: Entonces, yo decía como...
SGP: ¡Marica, qué duro!
NR: Sí, o sea, dos profesores y ya los demás repartidos en Latinoamericana, que, de hecho, estaba Ana García Julio dando clases en Latinoamericana... Creo que... ¿Cómo se llama este otro profesor de Letras? El de árbol que crece torcido.
SGP: Castillo Zapata.
NR: Creo que él también está en la maestría y tal. Pero bueno, yo también it’s not gonna pay off el esfuerzo de hacer esto, pero yo sí quería continuar el camino académico porque me interesan los videojuegos y el sueño es hacer un ensayo de análisis arquetipal de videojuegos. Bien loco.
SGP: Pero un ensayo, o sea, eso suena más como una tesis académica.
NR: Exacto, un libro de ensayos. Eso era lo que yo quería hacer: un libro de ensayos sobre un videojuego que se llama Rule of Rose.
SGP: O sea, ya tienes el nombre del libro y todo.
NR: No, ese es el nombre del videojuego. Es un videojuego vintage, superbueno. Pero nada, yo intenté hacer eso en Venezuela, no lo logré. Estoy atravesando este periodo emocional heavy metal en esta relación romántica; me lanzo por impulso a El Paso y quedé.
SGP: Obvio, why wouldn’t you?
NR: No, amiga, la verdad yo no esperaba nada. Y gasté los únicos ochenta dólares que tenía.
SGP: *Risas*
NR: Gasté los únicos ochenta dólares que tenía de una tarjeta de Cestaticket para pagar la aplicación que costaba ochenta dólares.
SGP: ¿Tú pagaste la aplicación con una tarjeta de cestaticket?
NR: ¡Sí!
SGP: Mamaweba, qué ídola.
NR: High Venequian.
SGP: ¡Amo esto!
NR: Era todo mi dinero en ese momento, ¿sabes? O sea, es como yo pago esto y voy a quedar pelando bola. ¿Imagínate que no quede y gasté la plata como una pendeja? Pero, de nuevo, la impulsividad y sí, y salió. Pero bueno, volviendo a la pregunta, es esa combinación de cosas y después de que, o sea, ya que terminé la maestría, yo tengo esta vaina como... No sé cuál será la palabra, pero como que necesito cerrar todos los checks. Entonces, si ya llegué a este escalón, necesito llegar al escalafón académico más alto para sentir que ya terminé la misión, ¿sabes? Es como una mentalidad.
SGP: O sea, que quieres hacer un PhD es lo que yo estoy escuchando.
NR: Sí, exactamente.
SGP: Tiene demasiado sentido considerando que acabas de hablar de una investigación académica de un videojuego.
NR: Sí.
SGP: Ta bien.
NR: Sí. Entonces me dije, sí, lo quiero terminar y tal. Cada vez le veo menos sentido a querer hacer cualquier doctorado que tenga que ver con literatura, sobre todo en este país, sobre todo en la situación actual. Y luego es como que ¿me veo dando clases?, ¿realmente me veo entregada a una oficina, a un faculty 20 años de mi vida?, ¿entregada más de 40 horas a la semana? Estoy así como... I don’t know.
SGP: Claro. Marica, lo que pasa es que, al final, esto de que algo tenga sentido o no, sobre todo cuando está relacionado a la literatura, es tan relativo. Y además, a mí —es la forma en la que lo he vivido siendo migrante— me ha costado muchísimo ver las vainas realmente a largo plazo. Yo te puedo pensar en un mediano plazo, como “de dos a cinco años vamos a estar en esto”. Pero ¿10 a 20 años?, hermana, yo no tengo ni putidea de qué voy a estar haciendo. Hace 10 años yo no sabía que iba a estar aquí tampoco, ¿sabes? Entonces entiendo eso y creo que también es un tema como de adaptarse a ese entendimiento del tiempo y hacer planes en base a eso. Es como lo que te funciona en este momento y te va a funcionar en el futuro inmediato y en el futuro mediano plazo y luego después de que pase el mediano plazo pues como vaya viniendo vamos viendo.
NR: Totalmente. ¿Cómo me adapto a la velocidad de los tiempos?, ¿cómo me adapto a lo que exige migración de mí? Son demasiadas cosas que te condicionan a la vez. Pero bueno, el deseo está ahí, ¿no? Y bueno, creo que está comprobado que yo me entrego mucho al deseo también, a veces. Me entrego mucho al deseo.
SGP y NR: *Risas*
SGP: Pero igual también es una meta. Por ejemplo, esa es una manera en la que yo veo el largo plazo a veces. Me gustaría hacer un máster, pero no estoy apurada por hacer un máster. En algún momento, cuando los planetas se alineen y salga una buena oportunidad que a mí me funcione, se hará. Y como que en ese momento la Sofía del futuro podrá tomar unas decisiones, pero no estoy apurada necesariamente en ese sentido. Te iba a preguntar, ¿cómo sientes que haberte mudado a El Paso…? Bueno, lo que pasa es que además, inevitablemente, eso está ligado con el programa. Entonces creo que ambas: ¿Cómo sientes que [haberte mudado a El Paso] ha afectado tu proceso creativo?
NR: Bueno, creo que eso es una pregunta de dos aristas. Porque, primero, creo que afectó mucho la identidad. Yo tengo un tema con El Paso. Aquí es como que no se habla mal del paso, marico: yo le tengo un amor a El Paso. Yo le tengo un amor a El Paso loquísimo, pero creo que es un amor que está ligado... ¿Sabes como esta idea de que uno tiene una familia de sangre y una familia escogida? Pues tú tienes tu ciudad de sangre y tienes tu ciudad escogida, ¿no? Y la relación, o sea, el hecho de que haya podido haber una cierta decisión de por medio, moldea mucho la forma en la que experimentas o vives esa ciudad. Y a mí me pasó con El Paso. Siento que yo sé más historia de El Paso de lo que sé de Caracas o de lo que sé de Venezuela. Porque además en Caracas yo era del centro de Caracas. Yo soy una caraqueña del centro. Es una idea muy particular, que además moldeó mi forma de leer, mi forma de contar historias, pero podemos hablar de eso después. El tema con El Paso es que aquí hay una identidad mexico-americana muy arraigada, muy heavy. O sea, aquí ha habido unas luchas, Sofía, sociales —que además las han llevado tipas— para que no les quiten los espacios, para asegurarse de que la gente pueda seguir teniendo vivienda, para que no los desplace la industria. O sea, un tema de lucha y de identidad que yo digo: berro, me encanta cómo esta gente ha creado su idea de comunidad. Yo creo que El Paso es uno de esos pocos lugares de Estados Unidos donde la gente entiende realmente lo que significa la palabra comunidad y convivencia. Pero es por esa cercanía con la frontera y con México, ¿sabes?
SGP: Y que además inevitablemente es... O sea, si tu familia ha estado en El Paso por más de cierta cantidad de generaciones, tu familia fue considerada mexicana por mucho tiempo antes de que vinieran los gringos a decir “esta tierra es nuestra”. Entonces, volviendo a esto del lugar de enunciación, que es una constante de cómo tu percepción de ti misma —y creo que lo estábamos hablando también antes de empezar a grabar— igual está determinada by some higher powers that have nothing to do with you.
NR: Sí, total, o sea, es como que yo vine a rebautizarme en El Paso, pero lo elegí yo.
SGP: ¿Se siente como tu hogar El Paso?
NR: No sé si como el hogar definitivo, pero sí creo que fue un lugar muy bueno para transicionar y para ambientarme en la idea de estar sola. Además, creo que de tus entrevistadas hasta el momento, yo soy la que se ha venido más vieja, porque yo emigré a los 27.
SGP: Sí, puede ser. Bueno, pero...
NR: Sí. Que además eso fue otro tema: el tema de la etiqueta de “la migrante” yo la evité, la evadí por mucho tiempo.
SGP: ¿Por qué?
NR: Pero bueno, vamos a centrarnos en responder la pregunta. *Risas*
SGP: Bueno, madre, lo que pasa es que sabes que yo puedo seguir por acá.
NR: No, no, o sea, vamos a ir pa’llá, pero como para responder la pregunta del proceso creativo. Nada, está como ese tema arraigado de identidad y después el desierto, la forma de vivir el desierto también se metió mucho en mi proceso creativo, en el sentido de cómo pensar los espacios y cómo se habitan esos espacios de nuevo. O sea, nosotros tenemos esta idea de que el desierto es un lugar inhabitado, es un lugar que se conquista, es un lugar de esclavitud, es un lugar donde no se sobrevive. Y no es cierto, ¿no? O sea, el landscape: la manera en la que lo humano ha afectado al desierto para obligar al desierto a adaptarse a nosotros y para permitirnos vivir cómodamente pelea mucho con la noción de cómo se concibe esta tierra ancestralmente, etc. Entonces, nada, creo que en cuanto a proceso creativo como tal, el desierto me ha dado mucha luz. Ha sido muy lumínico. Ha sido un lugar de mucho caminar, ha sido un lugar de pensar el agua. Yo tengo una desesperación por el agua desde que llegué a El Paso.
SGP: Claro.
NR: Más de la que sentía en Venezuela.
SGP: Claro.
NR: Porque la cantidad de agua que se gasta aquí es loquísima. O sea, 5 billones de galones de agua diarios se gastan acá en El Paso.
SGP: ¿Por qué? ¿En qué?
NR: Bueno, amiga, porque aquí hay piscinas, aquí hay campos de golf.
SGP: Ah, verga.
NR: Entonces, bueno, cuando te digo que el desierto...
SGP: ¿De dónde viene esa agua?
NR: Esas cosas no las podemos comentar. El paso tiene sus lugares, pero... Tengo entendido que parte del agua viene incluso de Chihuahua, ¿sabes? Del estado de Chihuahua, México.
SGP: ¡Wow! Marico.
NR: Nada, igual, este, si hay alguien como muy aferrado al tema del agua y me escucha diciendo esto, siempre hagan double check de todo lo que escuchen. No porque lo escuchen en un podcast crean ciegamente.
SGP: Sí, sí, pues sí. Do your own fact-checking.
NR: Exacto. Pero bueno, eso.
SGP: Igual me parece curioso porque lo hemos hablado antes: los cuerpos de agua nos regulan y nos ayudan. Entonces, marico, además después de venir del Caribe y venir de un lugar de trópico y de mucha lluvia, estar en el desierto es una transición bien intensa.
NR: Que además, este fue un desierto donde yo vi nevar por primera vez. Aquí cae nieve, una pelusa de nieve que se te derrite en lo que sale el sol, pero hemos tenido noches blancas en El Paso, o sea, yo entendí el concepto de “noche blanca” aquí. Yo también estoy como muy obsesionada con los árboles y eso fue otra cosa que noté acá: hay muchos árboles migrantes en El Paso, entonces también entró allí un tema de reconocimiento, de decir, si este árbol ha estado aquí y se ha adaptado a este clima, ¿cómo no me voy a adaptar? Nada, bien romántica la vaina, pero el espacio, los elementos del espacio —cómo habitarlos, cómo habitan los personajes esos lugares— creo que sirvieron mucho para pensar mi proceso creativo ahora.
SGP: Claro, estabas hablando de cómo si estos árboles pudieron adaptarse, no te puedes adaptar tú. Y estabas hablando también de cómo te pesaba la etiqueta de migrante. ¿Cómo suceden esas cosas en ti?
NR: Pues yo por mucho tiempo...
SGP: Creo que, específicamente, ¿por qué rechazas lo de la etiqueta a lo mejor?
NR: Porque para mí aceptar que era migrante significaba aceptar que no iba a volver. Y yo no, ¿sabes? Yo era estudiante, estudiante. Yo venía pacá porque, pese a todo mi rollo emocional y todo, yo me fui de Venezuela con la convicción de que iba a volver. O sea, como que voy a volver a dar clases, voy a volver a retribuirle a la Universidad Central, voy a volver a dictar talleres, cursos, no sé, abrirme algún hub para ambientarlo para que la gente dé talleres ahí, o sea, yo voy a volver. Por ende, yo no soy migrante, ¿no? Migrante es el otro, el que está en una condición de abandono, de orfandad de país. Y era como que yo no... Es como, yo empatizo contigo, pero no, era como que no. Esa distancia de “no lo puedo creer, yo no puedo decir que yo soy migrante”. Todavía cuando lo digo me pesa mucho, pero bueno, creo que considerando que me casé y que no voy a llevar al marido a Venezuela a vivir...
SGP: Ay, mi bello. Podrías llevártelo a Venezuela a vivir, hipotéticamente hablando.
NR: Hipotéticamente hablando, pero no sé.
SGP: Hablando de jevas delulu. Mira, entonces, ¿cómo ha cambiado tu percepción del hogar en todo esto? Precisamente por este tema de estar en un proceso de aceptar la migración y de haberte casado, que inevitablemente también cambia esa dinámica.
NR: Creo que he difuminado o he hecho un overlap entre las ideas de hogar y comunidad. Como que, bueno, tal vez no tengo un techo propio, no tengo un cuarto propio, no tengo la biblioteca propia, que para mí no hay una forma de arraigo más tangible que una biblioteca. Y el hecho de que yo no haya podido armar una biblioteca es una forma para mí de decir, “todavía no tengo el hogar”, pero tengo la comunidad, ¿no? Tengo la red de apoyo y creo que esa gente se ha vuelto hogar de alguna forma, que también, bueno, viene siendo parte de la familia escogida, el lugar escogido, el clima escogido, mi relación con el calor ahora es así como... Porque, Dios mío, yo extraño tanto la sombra de Caracas. El frescor de Caracas. Aunque tengo entendido que con la tala indiscriminada que ha habido, se han modificado mucho las sensaciones térmicas en la ciudad. Pero bueno, volviendo a la idea de hogar, creo que es eso, ¿no? He migrado el hogar también a la gente y al trato de la gente. Yo soy muy muy fan de la frase de Blanche Dubois, de Un tranvía llamado Deseo, como que siempre he dependido de la amabilidad de los extraños. Creo que esa es mi definición migrante y mi definición de hogar por el momento: la amabilidad y la ternura del otro. Creo que lo he encontrado acá, he sido como muy fortunate en ese sentido. De ahí viene.
SPG: Mira, hablemos de tu trabajo. Has publicado un montón de cuentos cortos por tu cuenta. Nos encontramos maravillosamente en Feroces, la antología. Pero también has publicado... Marica, has publicado dos libros en el último año, que me parece un montón. Aplaudible. Esta jeva se mantiene escribiendo y trabajando. Publicaste una noveleta y publicaste un libro de cuentos cortos. La noveleta, Estorninos negros, el libro de cuentos cortos, Un animal impronunciable... A ver, te has enfocado un montón además en el horror, en el folk, pero es que no me gusta la palabra folk, porque siento que tenerlo en inglés lo ubica como en una mitología diferente, tú estás trabajando con una mitología venezolana. ¿Qué te llevó a ese género específicamente?
NR: Bueno, el terror de por sí, que yo siento que no lo logro, por eso es que digo, yo logro usar el saber de un pueblo para generar algún tipo de incomodidad, ¿no? Para intervenir o violentar. Hay muchas formas de manejar la violencia, pero yo creo que el terror y la ficción especulativa, en general, generan una violencia que me parece fascinante, porque es una violencia de la psique, es una violencia de la imagen, es una violencia que afecta el alma y el modo en el que hacemos alma en la realidad. Eso, if that makes any sense, y si no, pues lo seguiremos conversando. Pero bueno, como que siempre...
SGP: Pero es que además escribes específicamente de body horror. O sea, es un terror corporal, alojado completamente en el cuerpo. Entonces la reacción viene desde ahí.
NR: Sí. Es que hay un tema, creo que es un tema tanático, de una pulsión erótica y tanática. Se supone que el Eros y la muerte son gemelos y están juntos, o son como el espejo del otro. Y yo creo que el tema del body horror está también mucho allí, en cómo exploras el lado o la sombra de tu propio eros corporal, ¿no? Recuerdo mucho ahorita a Paola [Assad Barbarino]. Es que yo escuchaba la entrevista de Paola y decía, damn, that’s me, you know? O sea, yo también empecé a masturbarme a los tres años y yo le decía “la cosquilla”. Yo me empecé a buscar la cosquilla a los tres años y descubrí que el cuerpo tenía unas reacciones, unas sudoraciones, unas cosas que estaban ligadas al miedo de que esa cosquilla me poseyera. Entonces, por ahí está el tema de “El duende”, por ejemplo, que está en Un animal impronunciable.
SGP: Entiendo. O sea que hay un poco como de miedo y a lo mejor de culpa, ¿puede ser?
NR: Siempre, claro. Hay un temor a la exposición. Tengo que buscar mis propios arquetipos —y creo que de ahí también viene la búsqueda, de dejar de nombrarme desde el eurocentrismo— pero yo decía siempre que yo era muy Poseidón, porque sabes que cuando Afrodita y Ares quedan al descubierto con la red de Hefestos, todos los dioses están ahí viéndolos y Poseidón es el único que está así como de medio lado, que no quiere mirar. Es un poder extraño en Poseidón porque si alguien se raspó gente también [fue Poseidón]. El minotauro es hijo de Poseidón, etc. Pero bueno, como este poder extraño de que mi sexualidad se revelara o se percibiera o se cosificara siempre estuvo allí, pero, al mismo tiempo, el no ser capaz de revelarlo implosionaba cosas. Esta cuestión del silencio, la asfixia, de como eso también condicionaba el cuerpo y luego pensar…
SGP: ¿Cómo se veía eso?
NR: ¿La asfixia? Pues literal en el que, por ejemplo, yo nunca tuve una manera convencional para la masturbación. Siempre fue a través de fricción. Yo no llegué al dedo. Y entonces aguantaba mucho la respiración. Y fue una cuestión muy extraña.
SGP: Que además la fricción también habla de una separación un poco con el cuerpo. Como de un pudor hasta cierto punto.
NR: Porque era eso, o sea, era buscarme la cosquilla, no reconocer que había genitalia, you know? Entonces era muy extraño, era como que hay algo allá abajo que genera una cosquilla, yo no sé qué es, puede ser cualquier cosa. Y después empecé a buscar... tuve mi fase wiccana también, yo quería ser una bruja wiccana. Entonces, obviamente, empecé a buscar símbolos paganos y tal, y estaban todas estas figuras que tenían que ver con vulvas o con ceremonias a la vulva. Y dije, berro, hay toda una literatura en torno a esto y el temor a lo que hay allá adentro porque esta es una vaina que absorbe, es una vaina que desaparece cosas por un periodo de tiempo, ¿sabes? Tú no terminas de ver lo que hay allá adentro. Entonces, ese lugar de oscuridad tiene muchas posibilidades. ¿Cuáles son esas posibilidades y cuáles son esos miedos? Y luego, incluso ir más allá, ¿cómo esos miedos codifican lo femenino en mi familia? Mi abuela le tenía mucho asco a todo lo sexual, por ejemplo. O sea, mi abuela entendía lo sexual desde el asco. Con mi mamá hablaba, mi tía no me lo decía. Entonces era como que estas mujeres, ¿cómo entienden estas mujeres su cuerpo? ¿Cómo entienden su sexualidad? ¿Cómo manifiesto eso en el body horror? Creo que por ahí viene la conexión. Siempre he buscado también en el terror una forma de entender lo femenino. Porque además era una jevita muy machorra, muy masculina. O sea, después de mi época de villana venezolana, vino la época puritana y la época puritana era de tomboy. Era como de matar todo lo femenino en mí o todo lo que fuera como muy girly.
SGP: Como de un extremo al otro, porque, al final, la villana era un arquetipo de mujer bellísima, la Veneca Robamaridos, pues. La villana de novela venezolana era la OG Veneca Robamaridos.
NR: Total, siempre me acuerdo de esta actriz tomándose las fotos para después mandárselas por el buzón a la otra para que las viera, o sea, este tipo de chantaje superbalurdo. Bueno, whatever, los tropes de villana. Pero sí, creo que el terror era una forma no solamente de violentar la realidad, de explorar el asco, de explorar la vergüenza, sino también de explorar todas esas partes negativas de lo femenino en las mujeres de mi familia y en las mujeres que me rodeaban. Creo que está ahí.
SGP: Y que además hablaste primero de querer descentrar la —no quiero decir eurocentrismo porque es repetitivo— pero de no querer enfocarte en el eurocentrismo, pero también de que tuviste una etapa wiccana. Entonces, ¿cómo sucedió esa transición a la mitología venezolana? ¿Cuál fue tu aproximación inicial a ella? ¿Cómo sucede esto?
NR: Ok. La curiosidad por la mitología o lo indigenista venezolano viene de una clase de Roberto Martínez Bachrich. En esa clase empezamos a leer sobre tarén, empezamos a leer, por ejemplo, el mito de cómo se habían hecho los mosquitos. Hay una leyenda en venezolana que tiene que ver con el mosquito, etc., que viene del vampirismo. Los mosquitos son nuestro vampiro, es el mito de nuestro vampiro. Era muy loco, pero…
SGP: Tiene un verdadero sentido además, el clima te lo permite.
NR: Totalmente, pero entonces era esa mitología también ligada al animalismo, ¿no? Porque bueno, venimos de la selva, venimos de los bosques, etc. Y entonces esa clase fue como un germen que yo no exploré de inmediato, sino hasta mucho después cuando empiezo a meterme con las leyendas urbanas. Yo tenía como esta fascinación por la Sayona, además.
SGP: ¿Desde siempre?
NR: Siempre me ha matado la Sayona, porque además la Sayona también tiene esa esencia de villana venezolana: ¿qué es lo que hace la Sayona? Se lleva a los tipos, o sea, al tipo parrandero, mujeriego, no sé qué, vamos a jodelo.
SGP: Una reina, si me preguntas.
NR: Una divina, una divina. Siempre coincidía con gente que me contaba vainas de la Sayona. Lo adoraba. Y yo decía,berro, pero si existe la Sayona y existe María Lionza, —porque también María Lionza es como la otra tipa arrecha— tiene que haber más. Y además era un tema, de nuevo, con lo femenino. ¿Qué otras mujeres hay en nuestra mitología, y qué tan poderosas son, y con qué las relacionamos, y con qué otras cosas dialogan? Estaba esa curiosidad, pero recuerdo también muchísimo que Ronald Sanoja, que era estudiante de la Escuela de Letras y está haciendo ahorita su doctorado en Chile, también se me aproximó una vez y me dijo como: marica, nosotros más bien tenemos que tratar de buscar cuáles son los equivalentes de nuestra mitología con estas otras figuras eurocentristas. Y ahí fue como que me terminó de explotar. Y dije, claro que sí, hay que buscarlo. Y empecé.
SGP: Antes de esa clase, ¿habías tenido alguna aproximación en lo personal a la cultura indígena venezolana?
NR: No. A ver... tengo un asunto familiar porque mi abuela, la familia de mi abuela es de Caicara del Orinoco, esta cara de india no es de gratis.
SGP: Es que por eso. Es una vaina que pasa en Venezuela, como que es inevitable que tú tienes raíces indígenas porque se te ven la cara y se te ven el pelo, madre, o sea... Eso es una realidad. Pero precisamente por la invisibilización y por toda la violencia de la colonización es muy difícil de trackear.
NR: Total. Pero es que en mi familia no se habla de eso. O sea, no se habla de eso para nada. Lo único que yo sé y que he indagado y he preguntado es que mi bisabuelo, José Torres, tenía un conuco. Es como lo único así cercano. Había esa pelea entre los indios robándose vainas en los conucos, no sé qué. Esa era como la pelea en las tierras hace muchísimo tiempo, pero nada relacionado realmente con ese pasado. Yo ni siquiera conozco Caicara del Orinoco, está esa cuestión allí de separación. Mi mamá no quería tener nada que ver con eso, mi abuela no quería tener nada que ver con eso.
SGP: ¿Tu mamá nació en Caicara del Orinoco también o no?
NR: Mi mamá creo que nació en Caicara del Orinoco, pero mi abuela se la trajo a Caracas muy chiquita. Entonces mi mamá es caraqueña, o sea, ella no se percibe como de Caicara. Que además es una palabra tan sonora, ¿sabes? Suena como la maraca.
SGP: Sí, sí, sí.
NR: Es bellísima, es bellísima. Pero no, no conozco, lamentablemente no conozco Caicara. Pero digamos que por allí también, en esa ausencia y en buscar la manera de mitificar esa ausencia de alguna manera, vino como el, ok, en alguna parte de mí hay algo porque se me manifiesta en el fenotipo, ¿verdad? Hay algo que me está impulsando a armarme mi propio mito fundacional. Ya que no lo conseguí con mi familia, tengo que armármelo yo. Y entonces empecé a buscar. Me obsesioné, deja tú la Sayona, o sea, la Sayona sí, va a ser como mi diosa pagana aparte. Pero bueno, ya entraba con los mitos de los Wayuu, de los Warao, los mitos de la gente del agua, la preocupación por la pérdida de la lengua, cómo el wayuunaiki está conectado con los sueños, que es como otro de mis temas; lo onírico también me parece un tema súper fascinante. Después doy con los trabajos de Minerva Vitti. Minerva trabajaba con el Centro Gumilla y ella tiene un libro de crónicas que se llama... tiene que ver con Jebumataro, que es una especie de maraca que se usa en ciertos rituales. La fuerza del Jebumataro se llama. Tremendo. Minerva ha trabajado muchísimos años con el tema indígena y entonces yo me leía sus crónicas, que me servían para investigar más cosas y sobre todo para entender las nociones de comunidad de los indígenas, porque quería ser respetuosa. Le tengo mucho respeto a la idea de la apropiación cultural. Tengo como encontronazos cuando hablamos de la ficción porque, like...
SGP: Y que además es muy complicado en nuestro caso específicamente. En nuestro caso me refiero a, marico, sobre todo en los países del Caribe, porque fuimos completamente colonizados. Completamente destruidos o replanteados por esa colonización. Y es inevitable que al ser producto de esa colonización seamos también personas racializadas, pero no tenemos acceso directo ni conexión con nada de eso. La línea, por lo menos lo que yo he entendido hasta ahora, es yo a mí misma no me nombro como alguien perteneciente de una etnia indígena porque es una tradición con la que no crecí, a mi alrededor no había nadie haciendo ningún tipo de prácticas indígenas, sin embargo, igual está ahí, pues, es inevitable. No lo nombro como algo cercano y personal, pero sí hay una parte de mí que siente que es un poco mi responsabilidad ver cómo están esas raíces en mí, porque, al final, sí son parte de nosotras.
NR: Sí, creo que pacto más con las nociones que tiene la India —la India es una artista plástica y ese es su nombre artístico, la India— que ella dice que, al final, lo que hacemos al tomar un mito que no es nuestro por tradición, pero que es nuestro por cultura, al usarlo en algo nuevo, lo estamos resignificando también, lo estamos transformando en otra cosa y estamos devolviéndolo a la conversación, de alguna manera. Entonces como que me gusta pensarlo más de esa forma, como que yo no tengo ningún interés en decir “esto es mío”, pero sí quiero decir que forma parte de mí, que quiero tener un diálogo con eso y que quiero mostrarlo, que quiero visibilizarlo.
SGP: Que además me parece supernecesario.
NR: Total. Totalmente. Creo que esa es mi forma de afrontarlo también, porque, de nuevo, para mí la ficción especulativa es el mundo de las posibilidades. Y además veníamos de, digamos, mi cierre con el realismo tiene que ver con que por tanto tiempo me sentí tan atrapada en Venezuela; y sentí que el sistema de poder siempre estaba un paso adelante bloqueándolo todo, que es como, ok, pero ¿cómo salgo de aquí? ¿Cómo me salgo de la trampa? Y la ficción creo que genera eso, pero sobre todo la ficción especulativa, la posibilidad de imaginar otro mundo o de violentar eso, creo que lo permite, y además el mito, ¿no? Volver siempre al mito fundacional para aprender de los héroes, ¿cómo salían los héroes de los peos? Y resulta que las tipas, o sea, las tipas de los mitos venezolanos son unas tipas: Walekeru es la mujer araña, es la caraja que ayuda al héroe a superar las pruebas del papá, porque obviamente there’s always a girl doing the labor for the guy.
SGP: Claro, obviamente, obviamente.
NR: Es Ariadna: el bendito Teseo sobrevive al minotauro porque Ariadna le da el hilo para salir del laberinto y, al final, el bicho la deja por la hermana. But there’s always a girl.
SGP: Girl, you can do better.
NR: She does. Al final, la termina agarrando Dioniso. Bueno, no sé realmente si eso ends up being better but you know what I mean.
SGP: Mira, me parece burda de curioso, en verdad, que todos tus trabajos parecen estar conectados entre ellos. ¿Cómo funciona este multiverso de Natasha? O bueno, The Natasha Cinematic Universe.
NR: Ahí te voy a citar a Natalia Litvinova. Ella es [bielor]rusa, pero está en Argentina y es una poeta —yo siento que es una poeta argentina—. Ella dice que lo que nos conmueve no saber morir. Y yo siento que viene de ahí. O sea, cuando creo un personaje, no puedo crearle un final. Siento que por eso soy tan mala con los finales y por eso creo que también soy tan anticlimática, porque me gusta pensar en que si la vida es anticlimática, porque continúa, la vida de estos personajes de algún modo también es anticlimática porque tiene que continuar, tengo que dejar esa puerta entreabierta para pensar que ellos siguen existiendo más allá del papel. Entonces, de allí viene el que se repitan, por ejemplo, las Fortune. La familia de Las Fortune se repite como en tres cuentos de...
SGP: Me encantó, me encantaron las Fortune. Tipo, quería ser, yo me sentía la prota siendo amichi. Cuéntenme todos sus secretos, estoy aquí con ustedes.
NR: Sí, marico, yo las amo. Y bueno, tanto así que una de ellas termina volviéndose, o sea, una de ellas es la mamá de Cordelia, que es la protagonista de Estorninos. Entonces, sí, creo que...
SGP: Claro, porque hay una referencia a Cordelia y a Estorninos. Yes.
NR: Sí, y viene de ahí. Creo que viene de ahí, de esa incapacidad de soltar personajes. Es que yo no suelto nada, chama. De lo freudiano, yo soy lo que reprime. Y yo reprimo a los finales. Es como... no.
SGP: ¿Has vuelto a personajes directamente? ¿Como segundas partes de historia? ¿Es algo que te gustaría hacer?
NR: Bueno, por ejemplo, creo que Las Fortune, ¿no? O sea, los cuentos del tributo. “El tributo”, de hecho, es un regreso a Cordelia y Wilhelm, porque esos son los protagonistas de Estorninos negros, y están en El tributo, en Un animal impronunciable. Y después estaba Rosaura, que “Rosaura y la piel de los duraznos”, o sea, está Rosaura otra vez allí. Sí, sí los he repetido. No he pensado en hacer historias más largas, pero sí me interesan los little cameos como que aparezcan allí en un momentico, como que “ey, no es por ahí”. Me gusta esa idea de familiaridad porque también siento que habla de la idea de continuidad: volver a conseguirte con un personaje que te gustaba tanto, ese crossover. También crecí mucho con la idea de los crossovers. No había una cosa más bella en Nickelodeon que mezclar los Rugrats con la familia de los... ¿Cómo era que se llamaban estos? La gente que... La chica que hablaba con los animales, se me olvidó cómo se llamaban.
SGP: Los Thornberrys.
NR: Ese crossover de los Rugrats con los Thornberrys era una cosa... Y era como, sí, sí, sí, toda esta gente bella reunida en un mismo sitio. Creo que viene de ahí.
SGP: Mira, también has hablado de los videojuegos como una gran influencia. ¿Cómo se conectan estos dos amores?
NR: A mí todo me... Tenía un amigo que me echaba mucha vaina porque decía, “coño, es que a ti todo te pasó entre los 9 y los 12 años”. Porque cada vez que yo digo una vaina es como que, bueno, “cuando yo tenía 9”... Bueno, marica, cuando yo tenía 12, mi papá compró un PlayStation 2 de un amigo que se estaba como yendo del país y dejó ese mamotreto de PlayStation 2 —antes de que saliera la consola pequeña te daban el mamotreto— y ese mamotreto tenía puros videojuegos de terror adulto que mi papá...
SGP: ¡Oh, guau! Y tu papá te regaló toda esa vaina. ¿Él sabía que estaban los videojuegos de terror?
NR: Es que ese es el tema. Mi papá me dijo: “No juegues eso. Tienes que esperarte a que te compren los videojuegos de niña”. Pero el tema era que mi papá trabajaba de noche. De nuevo, mi papá trabajaba en Radio Caracas Televisión. Trabajaba con las novelas que se grababan en la noche. Por ende, mi papá no estaba en la casa sino hasta la madrugada. Por ende, a partir de las cinco de la tarde yo estaba en la casa jugando videojuegos de terror. Además, videojuegos japoneses. Yo creo que también ese fue otro tema que a mí me jodió tanto la cabeza. Porque los videojuegos de terror japoneses, sobre todo la saga de Project Zero o Fatal Frame, que tiene que ver con terror paranormal, casas, sacerdotisas malditas, pueblos desaparecidos porque hay un ritual que sale mal y la sacerdotisa que tenía que ser sacrificada termina volviéndose un demonio que los mata a todos.
SGP: ¡Amo! ¡Amo!
NR: Pues, of course.
SGP: Como uno de los cuentos, puede ser.
NR: Obvio. Entonces obviamente toda esa vaina, sobre todo la idea del sacrificio, me vino mucho de los videojuegos y del folklore japonés. Y la idea del sacrificio terminó como muy muy muy ligada a mi noción del rito de pasaje. Siempre estoy escribiendo de ritos de pasaje. Hay un personaje que va a pasar por una iniciación, hay un personaje que va a encontrar o enfrentar la muerte de alguna manera, hay un personaje que va a tener que sacrificar algo. Esos tropos siempre los tengo, que a veces digo qué ladilla, marico, o sea, ya...
SGP: Me parece que lo logras, pues, que es al final lo más importante.
NR: Claro, pero yo siento a veces que me repito como el loro, o sea, es como que bueno, esta barajita la tengo, y esta barajita la tengo, marica, sácame otro álbum por lo menos, ¿no? Pero bueno.
SGP: ¿Crees que ese interés, porque además no solo es ritos de iniciación, te interesa? O sea, tú escribes además muchos personajes en la adolescencia, como en ese momento de transición. ¿Crees que haya algo de tu experiencia específicamente con la adolescencia y la transición a la adultez que te haga volver a esto?
NR: Sí, pues yo siento que mi adolescencia estuvo como incompleta. De nuevo porque era muy retraída. De hecho, yo pienso mucho en las anécdotas que me han contado otras personas, en lo desinhibidos que eran. Hay muchas adolescencias ligadas al alcohol, a fumar, a drogas, o a fiestas, matinés, y yo no tuve nada de eso. O sea, siento que esa etapa del puer aeternus, de vivir al filo, de vivir el carpe diem, yo no la tuve. Y me parece que es como una etapa súper interesante para generar transformaciones, que es al final lo que te interesa cuando cuentas una historia de personaje. Tu personaje tiene que atravesar un cambio. Entonces creo que eso es lo que me atrae de la adolescencia y de la infancia sobre todo. De la adolescencia porque estás al límite, ¿no? Estás al límite de algo sobre ti mismo. Y la infancia porque eres más naif, en el sentido de que no tienes prejuicios sobre el mundo. El niño acepta muchas cosas con mucha facilidad.
SGP: Y creo que además cuando estas cosas le están pasando a una niña o a un niño, une niñe, crea un nivel de incomodidad mucho más intenso en la lectora.
NR: Claro, porque genera todo lo siniestro, ¿no? Es el choque con esas cosas que tú como adulto ahora ves con distancia y dices, no, no, no, pero es que eso no está bien. Claro, pero ¿quién te metió a ti la narrativa de que eso no estaba bien? Ese es otro tema que me obsesiona, marico. O sea, las narrativas que nos decimos y nos repetimos hasta que nos configuran el cerebro de una manera que nos bloquea. Y por eso es tan importante para mí volver al niño, porque el niño me desbloquea y me sacude y me dice, no, no, no, es que tú no estás sabiendo verlo, no estás aprendiendo a ver. Tienes una amnesia de adulto y yo te la voy a quitar. Entonces creo que hay una gran desesperación en mí por volver a esos momentos, también por un tema de memoria. Es importante para mí no olvidar la vergüenza de la infancia y la vergüenza de la adolescencia porque me permiten ser un mejor adulto. Bueno, digo yo que me permiten ser un mejor adulto.
SGP: Sí, sí. Me pregunto también cómo vives el body horror en ti misma.
NR: Eso es un tema porque va a estar ligado a la venequidad y a la hegemonía veneca, que ya ha sido como un tema recurrente en este podcast.
SGP: Bueno, marica, pero es que ajá, ¿qué se le va a hacer si es la verdad?
NR: Pero, berro, yo tengo... Yo quiero hablar de la fealdad, marico. Tengo un morbo con hablar de lo feo y de lo asqueroso, pero además de... ¿sabes qué cosa es sabrosa del terror, marica? La hipérbole. O sea, yo amo hiperbolizar todo... Y en el realismo la hipérbole se queda como, bueno, sí, es que Romeo, cuando él está haciendo la hipérbole, es porque está exagerando sus emociones por Julieta, porque el amor que siente es desbordante y tal, y se queda en ese monólogo. No, no, no, no, en el terror es tener una caraja como Bora Chung diciéndote que tú te puedes quedar preñada por abusar de las pastillas anticonceptivas y vamos a usar esa hipérbole para hablar de los peos de la sociedad coreana. Ok, ¿cómo puedo usar yo la hipérbole para hablar del asco venezolano, para hablar del asco hacia los cuerpos de las mujeres? Porque yo siento que hay un asco, marico, o sea, hay un asco heavy metal. Y por mucho tiempo ese asco estuvo ligado a mí, ¿no? O sea, en verme en el espejo y detestar todo lo que veía y sentir asco por todo lo que veía y al mismo tiempo fracasar en tener TDA, o sea, en tener un trastorno alimenticio porque me gustaba tanto la comida que no podía vomitarla. Entonces es como que, marico, qué ladilla que fracaso hasta tratando de...
SGP: Nada más el hecho de que haya sido una matemática mental que hayas tenido que hacer, que admito que yo también la hice, es además ya un síntoma en sí de la sociedad en la que crecimos.
NR: Total. Entonces es como, sí, yo quiero exagerar esto. Y quiero exagerarlo también por un peo de memoria de no olvidar. Yo decía hace poco en otro podcast que yo escondo recuerdos en todo lo que escribo. Todos mis cuentos tienen un recuerdo allí que es una clave para mí misma al final, que es lo divertido. A mí la gente me dice, es que tú eres experimental, es que tú eres como rara, es que tú eres confusa. Y yo, bueno... ¿Qué tal si dentro de todo eso también hay una forma de cuestionar cómo leemos? O sea, ¿por qué solo tenemos que leer de una manera lineal? Hace poco le decía a un amigo también como, verga, estoy leyendo —ahorita que estoy como volviendo a antologías de cuentos venezolanos— hay un tema con el cuento criollo realista, que tiende mucho a filosofar como “vamos a filosofar de la existencia”, “vamos a filosofar de las relaciones románticas”, “vamos a filosofar de la ciudad de los 80”, chama, yo fracaso en eso, yo no sirvo para filosofar. Yo sirvo para hablar de imágenes, yo sirvo para hablar de metáforas, yo sirvo para exagerarte algo. Y creo que eso de quebrar o resquebrajar la estructura viene mucho de los videojuegos también porque yo te estoy dejando un checkpoint ahí. El gamer va a saber identificar que hay un checkpoint en alguna parte de la historia.
SGP: Claro, sí, sí, sí. Es que ahora que lo dices lo veo.
NR: Y es como, papi, no, yo te dejé tu checkpoint ahí. Si tú lo agarraste, lo agarraste. Si no lo agarraste, no lo agarraste. No pasa nada. Pero bueno, también eso, escribo mucho para recordarme cosas a mí misma. Ese es como el acto egoísta de la escritura y por eso no lo puedo dejar de hacer tampoco. Si yo no estoy escribiendo, estoy pensando en escribir, porque tengo algo que necesito preservar de mi cabeza.
SGP: ¿Siempre sucede en el mismo género? ¿Qué es lo que estás escribiendo principalmente?
NR: Ahorita me está pasando algo curioso, que es que estoy escribiendo viñetas. Las viñetas además vienen de los fanfics, ¿no? Eso es un término del fanfic, porque tú escribías el double, el drabble.
SGP: A un oneshot.
NR: Ajá, escribías el oneshot o escribías la viñeta, que además la viñeta era una escena, ¿no?
SGP: Claro, exacto.
NR: Era como este concepto de flash fiction, pero en el fanfic. Y, por ejemplo, ahorita me está pasando que estoy volviendo a tener un tema con el Pasaje Zingg. De nuevo, yo me crie en el centro de Caracas. Por lo tanto, mi forma de leer, de orientarme, de todo, viene esquineada. O sea, yo me crié leyendo esquinas: La esquina de la Pelota, la esquina de la Sociedad, la esquina de las Ánimas, la esquina... Es como que todo en mí es esquineado y tiene un nombre. Por eso cuando me mandan para Bogotá, me perdí. No tenía sentido de la orientación. Como que “tú te tienes que guiar por la carrera”. Y yo, “¿cuál carrera?”. “No, porque la carrera 24 con la carrera 37”. Y yo, marico, pero no me ubico. Dame una esquina, dame una esquina. ¿Cómo se llama la esquina? El punto es que ahorita estoy volviendo a la viñeta, estoy volviendo al Pasaje Zingg, y estoy escribiendo de... Hay una palabra que se me está yendo ahorita, que no es fantasmagoria, sino como la fantasmática. El tema de la fantasmática que tiene que ver con las ausencias. Más que el fantasma es recrear la ausencia de algo que te pesa. Entonces siento que estoy escribiendo viñetas de cómo estoy habitando en pasado esos lugares de Caracas que adoraba. Y uno de esos lugares es el Pasaje Zingg. Es una vaina que... Una obsesión... Eso es lo que estoy escribiendo ahorita y siento que lo escribo en formato de viñeta porque es más trabajar la escena. Yo trabajo mucho desde la escena. De hecho, eso, yo no me siento a escribir hasta que no tengo por lo menos tres escenas ya desarrolladas. Muchas veces la escena no es ni el principio ni el final, sino vainas que están ocurriendo en el medio.
SGP: Entiendo. Sí, sí, sí, total.
NR: Que de nuevo, culpo al fanfic, marico, culpo mucho al fanfic. Porque además el fanfic era un ejercicio de folletín. O sea, yo nunca tuve claro para dónde iba. Yo me sentaba a escribir después de llegar del liceo, escribir: Inuyasha está haciendo esto, y está haciendo esto, está haciendo esto. Me cansé de escribir. Cuando me cansaba de escribir, ponía mi “continuará”, publicaba, y ya era esperar hasta el día siguiente, volver del liceo.
SGP: A ver qué se te ocurría.
NR: Entonces... Siento que el fanfic me jodió mucho en ese sentido porque me volvió esta escritora brújula de yo nunca sé cuál va a ser el final.
SGP: Pero eso a mí me parece que está bien.
NR: Pero no sé, chama, porque entonces ahí es donde vienen muchas vainas anticlimáticas que tú dices como, a nivel de técnica...
SGP: Bueno, lo que pasa es que cuando empiezas no tienes que saber el final y una vez que las vainas suceden y tienes el final, pues bueno, te puedes echar para atrás y revisar y como atar cabos sueltos, pero…
NR: Pues te toca revisar el checkpoint o decir cuál es el tropo que vas a cerrar.
SGP: Mira, pero me parece curioso que trajeras otra vez a colación a Inuyasha, porque además la primera vez que lo mencionaste dijiste que fue tu primera introducción a los furries. ¿Volviste a los furries?
NR: No, amiga. Pero estoy clara, estoy clara de que Disney y el anime me generaron un deseo por lo bestial, porque además cuando pienso en mi cuento de hadas favorito es “La bella y la bestia”.
SGP: En which la bestia estaba chévere, pues. Eso eso es una vaina...Un consenso.
NR: Total, pero además para mí el tema del deseo, para mí la bella y la bestia es un tema del deseo. Bella no puede dejar de ver al tipo como una bestia hasta que ella no sea capaz de aceptar su propia sexualidad, esa es mi lectura de eso y de allí el tema de los vestidos y el cambio del vestido y el último vestido que ella se pone es el rojo porque es cuando la pasión floreciente y whatever y la rosa. Entonces sí, había un tema de ese lado bestial, que además está muy ligado al mito de Eros y Phyche, que es mi favorito, y que es Eros, la bestia que no puedes ver en la luz.
SGP: ¿Cómo ves lo bestial en ti misma?
NR: Qué pregunta, Sofía.
SGP: *Carcajadas*
NR: Berro, chama. Está heavy. Lo bestial en mí está muy ligado al cuento del duende, de Un animal impronunciable. O sea, siento que sí hay un deseo que raya en lo animal, pero en este animal, o sea, un animal que babea, un animal poroso, un animal... desagradable, un animal que no puedes ver, o sea, que tienes que estar con él en la sombra y dejar que…
SGP: Pero que también me recuerda al Wendigo.
NR: También, totalmente. Un animal que busca lo tanático o que cuando ve la vida quiere reabsorberla y decir no, no, no I need to re-shape you again, I need to make you again porque no saliste como era, eres como este coágulo y es la vergüenza, la vergüenza de que haya algo expuesto. Creo que le tengo mucho miedo a la luz, marico, de ahí todas las máscaras. Le tengo mucho miedo a lo lumínico, le tengo mucho miedo a lo solar y creo que mi lado bestial está ligado a esto es como, marica, si te vas a acercar a mí, vente con una vela. A mí no me estés alumbrando, apaga tu teléfono…
SGP: ¡Apaga la luz, vale!
NR:...vamos a caminar de noche, marica, que además en El Paso el alumbrado público es terrible. Entonces yo estoy caminando siempre en la oscuridad, que era una cosa loca porque en Caracas ni de verga o sea, Caracas, pasillo oscuro, no. Me tocaba, porque yo vivía en la Hoyada, y la Hoyada de noche era horrible. Pero sí, creo que lo bestial está... verge, yo lo veo colmilludo, ¿sabes? Como que cuando pienso en lo bestial en mí, siempre pienso en dientes.
SGP: Pero también tienes como un tema con el cabello.
NR: Con el cabello, total.
SGP: Que también se me hace un poco bestial. Primitivo, a lo mejor. Cuéntanos más.
NR: Tengo una obsesión malsana con el cabello. Porque, de nuevo, hay muchos mitos que están ligados al cabello. Y hay mucho folclore japonés y muchas vainas de hechicería que tienen que ver [con] la fuerza vital en el cabello. Incluso en la Biblia. Si te quieres ir para el cuento de Sansón y Dalila, cómo el cabello está ligado a la fuerza vital. Entonces, siento que el cabello como imagen, como metáfora, es superpotente para hablar de la vitalidad de los personajes y de cómo esa vitalidad siempre puede ser vulnerada por algo externo o por algo que está consumiendo al personaje. Y esto también viene de...
SGP: Tú además tienes el pelo bellísimo burda de largo.
NR: Burda de largo, no me lo quiero cortar. Aprendí a cortármelo yo misma porque no voy a pagar 200 dólares por que me corten el pelo.
SGP: Claro, obvio, obvio.
NR: Vainas de la cultura gringa, marico, que hay que hacer cita para cortarse el cabello. Y yo, ¿pero qué pasó con la impulsividad? O sea, ¿qué pasa si yo me pelié con alguien y necesito ir a que me corten el pelo? Que yo eso en Caracas lo hacía. Yo me ponía en las manos de cualquier loca que tuviera esa peluquería abierta. O sea, yo era como que... Necesito cortarme el pelo. Una vez fue horrible —paréntesis acá— la única y última vez, o sea, el debut y despedida de la keratina y yo, porque me metí con...
SGP: Marica, tú tienes el pelo demasiado liso, ¿para qué te hiciste la keratina?
NR: Porque estaba... momento emocional. La impulsividad horrible... Que además ese fue horrible porque fue un día que me dieron una nalgada en la calle, un motorizado que me…
SGP: Ay, qué pálida.
NR: Entonces fue horrible. Yo andaba súper indignada y llegué a ese sitio a cortarme el pelo y obviamente la peluquera... No hay mujer con mejor olfato que una peluquera para decir: “Esta bicha está lista pa que la serruchen”, ¿sabes? Me dijo: “Mami, pero este yo, déjame te hago la keratina”. Era una carajita, además. Era una carajita. Y yo le dije que sí. Y de vaina no me morí porque esa jeva, Sofía, yo recuerdo que en un momento ella me echó todo el cabello hacia adelante. Tengo todo ese químico encima. El cabello hinchado, porque la palabra es hinchado, eso no era frizz, eso era el cabello hinchado, dolorido, me lo pone ella todo hacia adelante y me empieza a dar con el secador de pelo. Aire caliente, yo tapada por mi propio cabello, aguantando la respiración y la piquiña en los ojos porque ella me estaba pasando… dije nunca más, yo no sé cómo no me morí.
SGP: Márico, qué bolas. Qué bueno este cuento.
NR: Pero bueno, digamos, esas vainas podían pasar en Caracas porque tú podías llegar a cualquier peluquería y decir, córtame el pelo, hazme algo, mi reina, mi linda, lo que te salga. Sácame de aquí nueva, porque yo vengo con nueva temporada. Yo necesito salir de aquí en nueva temporada. Nada que ver con mi temporada anterior. Aquí no puedes hacer eso, porque es como, ay, reinita, no, es que estoy full. Necesito que... ¿Para cuándo te agendo? ¿Qué es eso? La temporada no puede esperar.
SGP: No puede esperar. Tres semanas, ¿qué es eso? El público está esperando ya.
NR: Exacto. Entonces, bueno, también de esa vaina de el cabello ligado a los ciclos, el cabello ligado a la personalidad, el cabello ligado a la histeria. Marico, porque también creo que la histeria hay que nombrarla, hay que dejar de nombrar la histeria con vergüenza. Y el cabello de la mujer está burda ligado a la histeria. O sea, las tipas arrancándose el pelo, o la vaina de los autos de fe de Fuenteovejuna, que no había vaina más horrible: tú veías a una tipa despeinada y era señal de que la habían viol*do. Eso era una cosa heavy. Entonces, bueno, creo que el cabello tiene tanta carga cultural y simbólica que puedes siempre tomar de ahí. El cabello en sí mismo es un arquetipo y siempre puedes tomar cosas de allí. Pero además recuerdo mucho una novela de Luna Miguel. Yo tengo un crush heavy metal con Luna Miguel. Hay gente que la odia, hay gente que la ama. A mí me gustan sus ensayos, me gusta su manera de promover autoras, y yo me leí un libro de ella que se llama El funeral de Lolita, y hay una escena clave que tiene que ver con el cabello, que la tipa, cuando por fin va a cortarse el cabello, no sé qué, ella ha estado durante toda la novela luchando con un nudo que tiene en la cabeza, y se lo toca, y se lo toca, y se lo toca, y resulta que cuando le cortan el pelo, lo que sale del nudo está caliente y es un casquillo de bala que ella ha tenido oculto en el cabello todo ese tiempo. Entonces es como... No, o sea, una imagen que a mí me voló la cabeza y yo dije sí, tenemos que hablar más del cabello. Entonces de ahí viene.
SGP: Mira, ya que estás hablando de Luna Miguel, ¿qué otro tipo de arte o qué autores te motivan? Porque además tu escritura referencia un montón a otras autoras contemporáneas.
NR: Sí, sí. Berro, la pintura. Yo creo que algo muy lindo de la Escuela de Letras es que los profesores siempre te hablaban con pinturas. Bueno, al menos mis profesores siempre me estaban mostrando pinturas. Y pues Remedios Varo, Leonora Carrington, Unica Zürn. Creo que mi manera de escribir se ha visto muy influenciada por las surrealistas. Y sí, yo creo que el sueño es una forma de estructurar la narrativa y de allí también que sea a veces tan loco la forma en la que se conducen ciertas cosas, porque si tú vas guiado por la metáfora, si tu tropo es la metáfora, muchas vainas pueden suceder y pues sí, mis medios son los videojuegos, pero también mi diosa así absoluta es Florence Welch, de Florence and the Machine. Los videos de Florence and the Machine son una cosa, las letras…
SGP:Sendopelo además el de Florence.
NR: Sendopelo. Esa tipa es etérea, yo siento que si algún día voy a un concierto de ella, me voy a desmayar y después voy a pasar la arrechera de mi vida. Voy a pasar la arrechera de mi vida porque ¿cómo me voy a desmayar? Era como la gente que se desmayaba en el concierto de Michael Jackson, ¿sabes? Es como, marica, estabas en primera fila en un concierto de Michael Jackson, te desmayaste, se acabó el concierto, o sea...
SGP: Pero ¿sabes qué? Eso es porque seguro estaban deshidratadas, marico. Tuviste que llegar demasiado temprano, pues estabas primera en la fila, tienes un gentío empujándote contra la baranda y no puedes ni respirar, obviamente se van a desmayar. No es ni de la emoción, huevona.
NR: Pero, marica, qué arrechera, o sea, imagínate que... Lo viste cinco segundos, te desmayaste, ya el momento pasó. Cambio de temporada
SGP: Hermana, se te fue ese chance. Es como que no.
NR: Pero, berro, sí, la música de Florence and the Machine, la música de Dario Marianelli, también tengo como esta cosa de, me obsesionan mucho los compositores de películas. Yo siempre digo: la película pudo haber sido una mierda, jaja Twilight, pero si el compositor es bueno, si la música me gustó, yo voy a buscar al compositor.
SGP: Me parece que Twilight ya a este punto es una película de culto, baby.
NR: No, ya llegó, o sea lo vamos a aceptar, lo vamos a aceptar.
SGP: Yo creo que hay que aceptarlo.
NR: Lo vamos a aceptar. De hecho, mi nuevo, como le dicen, mi “hate reading o reading of hate” es El fabricante de lágrimas. Qué vaina tan horrible.
SGP: Ay, no lo conozco.
NR: Ay, marica.
SGP: No estoy familiarizada.
NR: No, no, no.
SGP: No te conozco esa barajita.
NR: Es horrible, marica. Yo me lo leí porque era una novela de Wattpad y yo dije, bueno, ¿qué está leyendo? También eso, ¿no? La curiosidad. La curiosidad de saber qué se está leyendo, ¿no? Cómo está leyendo la gente.
SGP: Sí, sí.
NR: Y yo no creo, o sea, de nuevo, yo vengo del fanfic. Yo no te voy a hacer el feo por publicar en Wattpad, pero quiero saber cómo estás leyendo en Wattpad. Y me leí esa mierda y después vi la película y la película es…
SGP: ¿Es que hay una película también? Coño, voy a tener que averiguar, no estoy nada familiarizada con esto.
NR: No, chamo, pero es que te lo pongo así. Yo creo que el ejemplo que más me saca la piedra es: a la protagonista, que obviamente es pura, inocente le gustan los animales, todo el mundo quiere con ella, ella no sabe lo que es que alguien filtree con ella…
SGP: A Mary Sue, one would say.
NR:..exactamente, el protagonista masculino es superviolento con ella, pero la ama, pero la odia, pero no puede estar con ella. Yo siempre voy a decir que la autora perdió la oportunidad de hablar de una enfermedad crónica en un adolescente. Ese era un tema que hubiese sido brutal, porque además se supone que el carajo sufre de unos dolores de cabeza heavy metal. Creo que de hecho, me pareciera, aunque nunca lo he explorado...
SGP: ¿De qué fanfic se supone que viene esto?
NR: No viene de un fanfic, se supone que es un original.
SGP: Ah, viene nada más de Wattpad.
NR: Sí, es un Wattpad original.
SGP: Good for you, bitch.
NR: Sí, total. Pero bueno, digamos que la escena horrible de la película es: la caraja está a punto de que la viol*n. Llega el prota masculino, le cae a golpes al tipo que está por violarla y después cogen ellos dos ahí. No, no. Es como...
SGP: No, straight to jail. Right to jail. No, jail time. Go to jail.
NR: Estoy así como, no, you didn’t do this. You did not just do this. O sea... ¿Qué es esto? ¿Qué estamos romantizando acá? Nada, me destruyó, y yo digo, ni Twilight se atrevió a eso, marico, o sea...
SGP: Viste, marica, porque Stephanie Meyer es mormona, entonces jamás se le hubiera ocurrido semejante blasfemia.
NR: Pues no, en Twilight el que iba a salir viol*do tarde o temprano era Edward, porque Bella no se lo iba a calar, pero sí, o sea, la película tiene eso y estoy así...
SGP: Uy, no. 0-1. Ya, listo, ya. Cambio de opinión, no quiero. Lo que voy a hacer es meterme en la página de Wikipedia y leer todo al respecto.
NR: Sí, sí, dale.
SGP: Eso es lo que vamos a hacer.
NR: Dale, porque uno tiene que saber qué está leyendo la gente.
SGP: Es verdad, es verdad. Estoy de acuerdo.
NR: Sobre todo qué están leyendo a las chamitas, porque de nuevo, son las narrativas con las que crecemos. Todas queríamos al carajo pelinegro-violento-I-can-fix-him.
SGP: No, girl, you can’t. You really cannot.
NR: You can’t do the emotional labor for the guy.
SGP: He will not learn through you.
NR: He will not!
SGP: Bueno, eso también es un hábito. ¿Hay algún otro hábito o ritual alrededor de la creatividad que te ayude?
NR: Caminar. Yo camino un montón. No puedo escribir sin caminar. Me voy a la montaña. Y es una cosa bella de acá, de El Paso. En Caracas tenía El Ávila aquí tengo las montañas Franklin. El solazo del verano no está nada normal. Pero ver rocío, o sea, caminar... Pero caminar mal, Sofía. O sea, yo soy una persona que disocia mientras camina. Mientras el cuerpo está haciendo algo, la mente está en otro lado. Y recuerdo que tuve que aprender a controlar eso porque una vez casi me atropellan. O sea, yo estaba como muy muy ida.
SGP: O sea, estás como en una película, en verdad.
NR: Total, chama. O sea, total. Y es loco porque pierdo la noción de realidad, de tiempo. O sea, yo estoy en Once Upon a Time, Natasha.
SGP: La jeva en una película, marico. A mí también me pasa y más bien es como un ejercicio de cómo puedo estar más presente. Que es bien difícil igual.
NR: Exacto. Pero bueno, una vez casi me atropellan y yo dije, ok, necesito controlar esto.
SGP: Y además si estás diciendo que el alumbrado público es terrible, mamaweba, te van a atropellar. Tienes que salir con una lucecita en la frente.
NR: Querida, a mí en El Paso me han atropellado dos veces. O sea, me han dado…
SGP: ¡Natasha!
NR: Sí, ha sido hit and run twice.
SGP: Mamaweba, por favor, no dejes que suceda una tercera vez. Te lo pido, por favor.
NR: Pues no. Lo peor es que yo estoy caminando por mi paso de cebra. Like, I’m being a good pedestrian y me dan... Pero bueno. Sí, caminar. Caminar es mi ritual.
SGP: Hablaste también de que tenías diarios cuando estabas pequeña. ¿Sigues llevando diarios?
NR: Me cuesta un montón. O sea, diario inventado, claro que sí. O sea, diario inventado sí, porque no lo lleva Natasha, lo lleva otro personaje. Pero he intentado varias veces llevar un diario yo y no lo logro. Ahorita me propuse como proyecto personal para el Substack, —porque las newsletters sí me encantan, eso sí tengo como un vicio. Eso podría ser como otro ritual que tengo, despertarme en la mañana, o en la tarde, o en la noche, o cuando sea que me despierte y abrir un Substack, leer alguno de los newsletters que sigo— un proyecto personal que tengo es hacer un diario creativo con el nuevo proyecto en el que estoy trabajando para lecturas de arraigo. Y Orianna ya lo anunció, por lo tanto, es posible mencionarlo. Sí, quiero llevar un diario creativo. Hablar de un personaje, entrevistar a los personajes.
SGP: Estaba justo pensando en llevar un diario, pero sería más como del proyecto, pero me parece interesante esto de un diario creativo. Bueno, ¡hazlo para que podamos leerlo, para que pueda leerlo yo! Bueno, mamma, finalmente, la pregunta del millón: ¿de qué estás harta?
NR: Estoy harta de la rabia ¿sabes? Estoy harta de la rabia porque además yo nunca he sabido dominar la rabia. Mi papá dice que los Rangel tenemos sangre mala y siempre era mejor no arrecharse. Entonces, yo siempre he sido muy cuidadosa.
SGP: ¡Qué potente esto de sangre mala! Creo que eso 100 % tiene que estar relacionado con el body horror, marico, ajuro.
NR: Sí, o sea, mi papá siempre me dijo que nosotros los Rangel teníamos sangre mala y que yo había heredado esa sangre, por lo tanto, tenía que controlar mucho, mucho mi rabia. Y bueno, como mi rabia siempre fue vista como algo malo o que había que reprimir, yo no sé dominarla. O sea, cuando estoy muy molesta, mi rabia es fría. Es una rabia que yo tiemblo. Tú sabes que yo estoy realmente mal porque me castañean los dientes, no puedo hablar. Es como si estuviera... hecha de hielo, es loco. Y la rabia además paraliza mucho, entonces no me deja escribir, no me deja... Yo recuerdo una vez que hablaba con Enza García, que es como otra de mis mujeres panteón, y ella me decía que ella había dejado de escribir cuentos porque ella escribía desde la rabia. Mucho, o sea, todos sus cuentos venían de la rabia y que ella ya estaba harta de sentir rabia. Y creo que coincido, ¿no? A mí la rabia no me deja escribir, pero también creo que es una rabia generalizada: estoy harta de ver la rabia en todos lados y en todos los niveles y condicionando todas las narrativas.
SGP: Claro. ¿Cómo haces para llevar esto? Para llevar esta rabia en tu vida.
NR: Ay, marica, lloro mucho. Yo soy fiel creyente de la lloraíta. La lloraíta es una vaina como que, “marica, siéntate, permítete llorar”. Permítete llorar porque además hay una cosa terrible que es que si tú tratas de prevenir el llanto, no puedes hablar porque estás tratando de no llorar. Entonces ni te comunicas, ni lloras y estás ahí como en ese suspense. Entonces llora, marica. Estoy llorando un montón. Y estoy en un desierto, ¿sabes, marica? El agua. Pero sí, creo mucho en llorar y creo mucho, de nuevo, en caminar, en losing some steam. Caminar también me ha ayudado mucho a regular eso. Pero, ¿harta? de la rabia. Estoy harta de la rabia.
SGP: Está bien, mi amor, muchísimas gracias.
NR: No, gracias a ti.
SGP: Increíble hablar contigo, qué felicidad, después de tanto planear.
NR: Después de tanto planear, en efecto, gracias a Dios, gracias a las diosas y a las hadas que no te me dormiste, gracias por la paciencia, gracias por la paciencia de los que nos escuchan.
SGP: Mira, ¿cómo puede conseguir la gente tus libros? Y a ti, en el ciberespacio.
NR: Ah, bueno, el handle, como dicen acá en gringolandia, el Instagram handle es @coyotedeventanas. Y es coyote de ventanas en todos lados. Yo siento que en algún momento Alberto Barrera Tyszca me va a demandar porque le robé el título de su libro. Coyote de ventanas es un poemario de él. Yo era como muy muy fan de Alberto. Y pues me lo apropié y todos lados es Coyote de ventanas.
SGP: Me encanta.
NR: Pero los libros, el de Estorninos se consigue exclusivamente con DosPájaros en Uruguay. Pues porque mi editora tiene una idea —deberían seguir esa newsletter, por cierto, de Dospájaros, porque ella está hablando del proceso de crear libros artesanales y lo que es la industria de edición artesanal.
SGP: Que es bellísimo, además, el libro.
NR: Entonces, bueno, ese se consigue solamente con ellos, pero el del animal se consigue por Amazon, se consigue por Buscalibre y se consigue también a través de la tienda de Trazos de Aves en Chile, que si yo les puedo decir algo, siempre va a ser mejor que le compren a la editorial porque las editoriales pequeñas dependen de ese apoyo, pero bueno, si están acá en Estados Unidos, por Amazon y gracias y gracias por apoyar el talento emergente.
*Risas*
Gracias por escuchar ARTa MIGRANTa. Si les gustó el episodio, compártanlo con sus amigues y suscríbanse en artamigranta.com. Pueden conseguirnos en YouTube y donde sea que escuchen sus podcasts. También estamos en Instagram en @artamigranta. Este podcast es una producción del colectivo Bollo Pelón. La edición es de Rodolfo Porras. La música es de Mafer Bandola. Natasha Rangel es la transcriptora. Y en el micrófono, Sofía Pereda. Hasta la próxima.











