ARTa MIGRANTa
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María-Elena Pombo imagina la Venezuela pospetrolera
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María-Elena Pombo imagina la Venezuela pospetrolera

Bienvenides a ARTa MIGRANTa, un show acerca de arte, diáspora e identidad.

María Elena Pombo me invitó a su estudio en Smack Mellon, una galería y espacio cultural precioso en Dumbo, al ladito del puente de Manhattan y viendo hacia la isla. Allí conversamos un rato.

*

Sofía G. Pereda (SGP): Bienvenida, María-Elena Pombo a ARTa MIGRANta —[Pombo] también conocida como Fragmentario—. María-Elena es una artista visual e investigadora multidisciplinaria cuya práctica se centra en la tierra. Me gusta que además defines Fragmentario como una plataforma, como una vida más lenta, a lo mejor.

María Elena Pombo (MEP): Sí, me encanta. Bueno, gracias por invitarme. Muy contenta de estar acá hoy contigo en mi estudio cozy, con una luz…

SGP: You made it cozy for me. Me encanta.

MEP: Bueno, y me encanta que sabes así como OG Things, ¿no? Porque justamente este nombre surge como en 2016, 2015. Yo estaba tratando de buscar como una palabra para... organizar una serie de proyectos que estaba haciendo que era todo sobre hacer cosas más despacio y era como que bueno, ¿cómo puedo darle un nombre a la lentitud? Pero bueno, es un adjetivo que no... Es una cualidad que no vemos como positiva en el mundo de hoy, ir lento. Además, quizá lo irónico también es que yo soy como cero lenta, soy como superacelerada. Yo nací como un mes antes de tiempo. Cuando hice esto corría maratones, o sea, era como que todo en mi vida era rápido *chasquea los dedos mientras enumera*, veloz, no sé qué, pero era justamente por eso que tenía la necesidad, ¿no? De cómo pauso el tiempo un poco. [Estaba] haciendo juegos de palabras en Google Translate, primero como que latín, griego, o sea, típico así como supersnob y después dije, “ya va, déjame probar otra cosa” y pensé así como por juego, “bueno, ¿qué tal en gallego?

SGP: Mmm.

MEP: Mi familia paterna son de Galicia. Yo crecí con mis abuelos hablando entre ellos en gallego. Con nosotros no, pero entre ellos. Era como su idioma secreto. Para mí es un idioma que tiene un registro muy lindo porque puedo entender poquitas partes, pero not really. Entonces es como un poquito mágico, pero medio entiendo y me recuerda a ellos. Y haciendo este juego puse como —porque además entonces ponía “lento”, “por partes”, “little by little”— varias expresiones en varios idiomas, cambiándolas a otros idiomas. Y ahí por jugar, puse “por partes” y me decía a gallego “fragmentario”, pero con unos acentos, o sea, era mentira. De hecho, ahorita lo pones y no sale eso porque ya está más avanzado. Me acuerdo [de] que llamé a mi abuela y le comenté y me dice, “bueno, yo no diría eso así, pero acuérdate que yo no aprendí gallego como en un colegio, sino que lo aprendías en la casa y, bueno, puede tener sentido”. Entonces, me gustó que tenía como esa significación como secreta de lento, ¿no? De “por partes”, pero que la gente, en verdad, la mayoría lo iba a entender como una colección de fragmentos.

SGP: Claro.

MEP: Que al final también pensaba en proyectos que fueran colecciones de varios proyectos, empezaba a hacer talleres, empezaba a hacer también como festivales, eventos, no sé, mis propios proyectos, pero no veía como una visión clara de una sola cosa, sino una colección de proyectos. Y justamente esta idea de que fueran fragmentos, que es como imperfecto, incompleto, para mí era algo positivo; era como que no todo está tan perfecto, tan terminado, y acá justamente es cuando se le da esta humanidad, que las cosas nunca están terminadas y nunca son perfectas, ¿no? Y que me gustaba también que esta palabra... cualquier persona que la lea —“fragmentario”— entiende que yo hablo español.

SGP: Claro.

MEP: Pero entiendes también lo que es porque en inglés [es] fragmentary. Entonces, me gustó eso y después abrí un Instagram con este nombre. Los primeros dos años, algo así, ni siquiera estaba mi nombre, era totalmente anónimo y era un poco buscando esta idea de que, sabes, la gente acá... en Estados Unidos es como súper polite, que “oh, it’s so nice”, nunca te van a ser críticos. Y yo decía: “Quiero hacer un proyecto y ver si de verdad la gente responde”. Porque nadie me va a decir la verdad.

SGP: Ah, por eso el anonimato.

MEP: En parte era eso, también era como que yo tenía un trabajo a tiempo completo, que no quería que supieran que estaba haciendo cosas. Porque entonces tienes tiempo para hacer cosas porque no estás trabajando suficiente.

SGP: *Risas*

MEP: Y creo que también era como “bueno, qué tal que no me vaya bien o qué tal que no sea bueno”. Creo que también era un poco por miedo. Era una mezcla de todo. Pero bueno, lo que surgió ahí es que, al principio, había como esta identidad un poco anónima. De hecho, por ejemplo, Elvira, que es nuestra amiga en común, pensaba que [yo] era un hombre.

SGP: Interesting.

MEP: Además, la manera en la que me comunico es muy de “ingeniero”: “Hice esto, por esto y por esto”. Era muy straightforward, a pesar de que fuera poético, lindo, las plantas, lo que fuera, la verdad es que, aunque estuviera todo escrito, era como un…

SGP: Bueno, es que es un lado investigativo que es tu lado de ingeniera, entonces, a ver, vamos un poco para atrás: ¿Cuándo empieza tu entendimiento del arte? ¿O lo primero que, viendo hacia atrás, se parece un poco a tu práctica creativa o artística?

MEP: Bueno, ya no me voy a ir así como superatrás.

SGP: No, puedes irte tan atrás como quieras.

MEP: Voy a empezar primero con esta parte fragmentaria y los proyectos y tal, luego me puedo ir para atrás —así de [infancia] niña—. Pero ahí, en esta parte, yo veía esto como un espacio cultural, ni siquiera lo veía como arte. La palabra que yo tenía en mente era cultura, no era arte. Yo crecí en Venezuela. Mi papá es ingeniero, mi mamá es arquitecto, pero mi mamá fue a una academia de artes en Zulia, en Cabimas, tenía amigos artistas. Pero yo, sin embargo, que sabía esto, nunca lo vi como una cosa que podías hacer en verdad. Mis papás tenían en la casa arte, o sea, pinturas que mi mamá había hecho o amigos de ella o que ellos compraban de artistas que ellos conocían. Había también unas esculturas de madera en un pueblito muy específico en Falcón que se llama Borojó, que mi mamá ya conocía a esa gente cuando estaba en la universidad, en un proyecto que hizo, y luego fuimos otra vez. Entonces, siempre había estas cosas, expresiones artísticas en mi casa, pero eran borderline artefactos, lo que llamarían. Para mí era todo como igual, pero yo crecí con esta curiosidad, y en mi casa se fomentaba mucho la creatividad de hacer cosas; pero como una cosa que hacías “extra”, como un trabajo: comprábamos unos pajaritos y luego los pintábamos o como que forrar mis cuadernos era todo así como un momento. Había esta cosa de una expresión, pero era como algo más que haces encima de, así como uno va al gimnasio, ¿sabes? No era como que “esto va a ser un trabajo”. La primera cosa así como mía mía era diseñar ropa. Mi abuela es costurera y yo fui la nieta mayor como por cinco años. Era la única niña. Entonces, mi mamá me dibujaba unas muñequitas y yo les dibujaba luego la ropa y mi abuela, a veces, las hacía para las Barbies. Mi vestido de primera comunión, yo lo diseñé.

SGP: ¡Me encanta esto!

MEP: Tenía un programa de computadora de Barbie para diseñar ropa.

SGP: Lo recuerdo *asiente en modo infancia de Mattel*

MEP: Entonces diseñaba ropas allí. Si la gente tenía 15 años o fiestas, me pedían los amigos que si la ropa pa’ las gaitas. Pero yo esto no lo veía como excepcional, pensaba que todo el mundo hacía esto, ¿sabes?

SGP: *Carcajadas*

MEP: Me acuerdo [de] que después, luego [de] que estudié ingeniería, que me vine a estudiar moda, había un chamo que yo había dated un poquitico, me dijo como que, “en verdad estoy demasiado contento por ti porque tú hacías esto, hacías tu propia ropa con una costurera y yo no entendía como tú no entendías que eso era super raro”, ¿sabes? Entonces, bueno, ese fue mi primer gateway. Fue la moda. Por eso cuando me vine para acá estudié moda y trabajé en moda.

SGP: ¿Qué te hizo volver a la moda de forma formal? Dejar la ingeniería, porque además te graduaste de ingeniera, ¿eres ingeniera qué? ¿productista?

MEP: De producción, sí.

SGP: De la Simón.

MEP: De la Simón.

SGP: ¡Que viva la Simón!

MEP: Que viva la Simón, USB. En mi último año de la Simón yo me fui de intercambio a Francia —ves que tienen estos convenios— y fui demasiado miserable, o sea, el peor año de mi vida.

SGP: ¿En serio? Wow.

MEP: Horrible. Horrible, horrible, pero que tú me dices “¿ir a Francia? No, gracias”. He vuelto una vez y fue igual y que “yo no puedo estar acá”.

SGP: ¿En qué ciudad estabas?

MEP: Estuve primero en Lyon, que fue increíblemente aburrido. Es bellísima la ciudad, es muy linda. Hoy en día volvería. Y luego fui para París, que es una ciudad muy violenta.

SGP: Bueno, en comparación a Nueva York, que es la ciudad en la que vives, que es bien violenta.

MEP: No, no. Es mucho más violenta.

SGP: ¿Te parece?

MEP: O sea, yo nunca he tenido particularmente miedo en Nueva York de que me quisieran violar o hacer una cosa. Allá sí es muy violenta. Los tipos te dicen cosas muy horribles. Sobre todo como para mujer, a nivel de ser mujer es muy violenta. O sea, tipo que hombres me han perseguido. O sea, quitándote cosas. Es muy violenta. Pero yo era como que, “bueno, bien, aunque sea que haya un poco de cogeculo”, porque Lyon es una ciudad muy burguesa, no hay problemas, ¿no? Entonces, bueno, estaba allá y estaba la violencia de la ciudad, que bueno, whatever, al final no era tanto el tema, pero incluso estando allá en la universidad y ya luego entonces estando haciendo la pasantía de fin de estudios en una transnacional allá... me di cuenta como que, “mira, puedo estudiar ingeniería”, o sea, podría luego estar en la Academia como ingeniero, ¿sabes? Dando clases. Pero trabajar como ingeniero, dije: “No, o sea, no puedo hacer esto, de verdad. Voy a ser muy infeliz”. También allá era peor, porque en Venezuela, como tú sabes, hay mucha gente que estudia ingeniería por un tema de presión social; en otro país hubiesen estudiado otra cosa. Y allá, en verdad, hay un poco de raros alternativos estudiando Ingeniería, sobre todo en la Simón. Sí. Es una universidad como que todo el mundo sabe, una gente tenía una banda de música, esto y lo otro. La gente iba al teatro. Es una universidad muy liberal y todo el programa de Estudios Liberales es bastante bueno. Entonces creo que para un ingeniero que tiene otros intereses es la mejor universidad [en la] que puede estudiar en Venezuela. Porque si estudias Ingeniería en la Central, sí, es como Ingeniería y ya. Y bueno, también hay muchas mujeres en la Simón. Casi que la mitad del estudiantado son mujeres. Y para mí fue muy raro ir a Francia y yo era, qué sé yo, la única mujer. No había casi mujeres. Siempre me rio de que yo aprendí que era mujer en Francia. Nunca en mi vida sentí —y esto es también un privilegio de mi familia, una gente que son ingenieros y tal— nunca mi familia, ni el colegio, nadie me hizo sentir que yo era menos inteligente por ser mujer. Yo no sabía que había gente que pensaba eso, de verdad. Me mudé allá [Francia] a los 21 años, entonces lo que es a los 21 años descubrir que eres mujer.

SGP: Uf.

MEP: Yo no entendía, estaba demasiado confundida. Había otra chama venezolana también y las dos estábamos en shock, así como que las francesas estas hablaban superbajito, nadie les hacía caso, y nosotras no entendíamos y la gente no entendía por qué nosotras éramos tan confident, básicamente, y tampoco éramos tan confident, pero para estos [sí], fue muy raro. Ya luego cuando fui a la pasantía, fue horroroso. En la pasantía me pagaban, me acuerdo, 1 500 euros al mes, que para mí en ese momento, 2010, era “wow, soy millonaria”.

SGP: Una millonada.

MEP: Y viajé con ese dinero y tal, y dije: “No, mira, el dinero no compra la felicidad”.

SGP: Es verdad.

MEP: Te lo facilita, sí, *risas* hoy en día de gran manera, pero yo tuve ese momento de entender y dije: “No, no, o sea, yo no puedo hacer esto, de verdad, no puedo”. Y me puse a ver qué voy a hacer y no sé qué. Y bueno, tenía mil y una ideas. O sea, pensé hasta “voy a estudiar Sociología”, pero fui aterrizando como que, “ya va, ¿en qué tengo yo más o menos un background?, ¿qué sé?”, y dije, “mira, en verdad, aparte [de] que mi abuela me hiciera las ropas para las Barbies o para mí; me interesaba mucho [la] fashion history. Tenía muchos libros que había leído de chama y porque, al final, la manera que tú como que experience fashion en Venezuela, —a menos que seas muy millonario— no es necesariamente comprando ropa de marca. Para mí era un tema histórico: qué interesante que hay una recesión y el largo de las faldas va a cambiar, los materiales y tal. Entonces dije: “Bueno, ¿qué tal que haga esto?”. Me acuerdo [de] que compré un pasaje para ir a Londres el fin de semana a hacer unas clases en el London School of Fashion y en verdad me gustó, sentí que se me dio y dije “bueno, ¿qué tal?”. Me regresé a Venezuela para terminar…

SGP: La carrera.

MEP: ...la carrera. Me quedaban dos trimestres. Traducir la tesis que había hecho con esta empresa allá en Francia a español para defenderla, que fue también como una vaina horrorosa porque eran como 100 páginas.

SGP: ¿Y las estabas traduciendo tú? *En shock*

MEP: Sí.

SGP: Marica.

MEP: Y se parece el idioma, que sería más fácil leerles; me acuerdo [de] que en ese momento que sí libro en francés es con V pequeña. Entonces, me equivocaba porque era como que, ¿entiendes? Fue un proceso que tenía que ser superfácil y me costó casi que más que haberlo hecho en primer lugar. Entonces, bueno, mientras hacía eso, esta misma escuela tenía unas clases remotas de Fashion Marketing y Fashion Design. Entonces me metí en las dos [desde] la biblioteca de la Simón, que era el único lugar [en el] que había internet y además que se iba el internet, o sea, no, era demasiado precario.

SGP: Sí [x2], el wifi de la Simón era bien precario.

MEP: Sí, es que creo que no había, sino nada más ahí en la biblioteca. Entonces bueno, iba para allá a estas clases y luego me volvía a mis clases y no sé qué. Ahí armé un portafolio para venirme para acá [Estados Unidos] a estudiar en Parsons. Vine primero a estudiar Fashion Marketing e hice como un año, y en ese año metí unas clases con Fashion Design; hice muchas pasantías y me fui dando cuenta como [de] que “mira, no, en verdad debería estar en Fashion Design, voy a aprender más”. Después me cambié y estudié Fashion Design, pero fue como esta crisis de identidad que tuve y dije: “No creo que vaya a trabajar 100 % como super normie Fashion, pero va a ser mi entrada para ver después qué hago, pero aunque sea tengo esa base”. Creo que estuvo bien porque de una manera es totalmente opuesta a ingeniería, es un poco intuitiva la manera que tú decides cómo hacer una colección de ropa. Hay un espacio fuerte para la intuición, pero también es muy parecido porque todo el proceso de hacer un patrón de una prenda es como geometría. También son dos disciplinas muy procesuales. Tú ves una colección de ropa [y] no hablas nada más del vestido y ya; como pueden hablar, por ejemplo, amigos míos que son artistas —que son pintores, escultores— te van a hablar de esta escultura, estos son los colores, las formas, el tamaño, no sé qué y tal. En moda es como que una fantasía, como que esto se inspiraba en esto y esta es la música y esta es la foto y es como muy over the top, y es igual en ingeniería. Yo siento que… tú tienes un ejercicio en un examen, ¿no? Quizás [en] el resultado tuviste un error y no es lo que era. Pero si tú pones tu proceso, te dan esos puntos. La gente me pregunta, “bueno, ¿y cómo se ve en tu trabajo hoy en día?” Yo digo, bueno, que mi trabajo es muy procesual. Y mis dos disciplinas, [en las] que me formé, son muy procesuales. Que todo el proceso es igual o más importante que el resultado. O sea, el resultado final puede que te equivocaste, pero te van a dar esos puntos; puntos que te dicen “ya está, chao pescado”.

SGP: Y que, además, otra cosa que tienen en común es la bibliografía. Tú tienes todo un proceso investigativo antes en lo que basas todo y esa información siempre está disponible para las personas que te están viendo, para los espectadores. Hay toda una teoría detrás de cómo resolver los problemas que es en lo que te estás basando para resolver un examen, para resolver un ejercicio en un examen.

MEP: Sí, tal cual. Está todo esto que está por detrás y ya luego lo presentas. Entonces siento que en eso se parecen bastante, ¿no? Y bueno, ya una vez luego que estaba acá, cuando me gradué [empecé] a trabajar en Michael Kors y luego como súper corporate, pero en mi tiempo...

SGP: ¿Qué te hizo quedarte acá?

MEP: Mira, mis papás se fueron de Venezuela antes que yo, cuando yo estaba en la Simón. Cuando estaba como en el tercer año de la carrera, mis papás se tuvieron que ir de Venezuela. Empezaron a nacionalizar unas empresas y empezaron a despedir gente por la lista de Tascón. Y en ese contexto, en la empresa [en] que trabajaba mi papá empezaron a botar gente y él se puso a hacer trabajo.

SGP: Una hora de pausa para explicar lo que es la lista de Tascón. Hubo un firmazo, ¿esto en qué año fue?

MEP: En el 2004.

SGP: Early August, exacto, 2004, en donde la gente firmaba si estaba en contra de lo que Chávez estaba haciendo en el gobierno. Era un proceso, estaba en la Constitución, [en el] que si se daban no sé cuántas mil firmas, se llamaba a elecciones.

MEP: Sí, y que lo importante —hoy hablé con una persona de eso— esto lo puso en la Constitución Chávez.

SGP: Chávez, claro.

MEP: Es como básicamente la gente llamando a un impeachment. Es una medida democrática que suena superbién, pero que bueno, fue usada mal porque luego de que recopilen las firmas puede haber una elección y la gente vota en las elecciones si quieren al presidente que se quede. La elección es secreta, pero el firmazo no. Y la gente —en ese momento, Venezuela era la democracia más larga de Latinoamérica por 40 años— no desconfían de la democracia, ¿no? Pero luego esta lista la pusieron que sí en torrents, en Napster, en estas vainas. O sea, me acuerdo porque yo la tuve que descargar para mis papás. Ellos no entendían. Era como que está esto en internet, pero no sé. Y claro, yo era una adolescente que bajaba música pirata, y yo era la que sabía usar Napster. Además, teníamos un apartamento en el que había un cuartico ahí chiquitico…

SGP: Para la computadora.

MEP: …para la computadora. Y la vaina se tardaba. Y era como que, “pero qué es esta página tan rara, pero no bajes eso que dice que tiene un virus”. Y yo que “no, todo dice eso”. *Risas* Y descargo la vaina y ellos en shock, no lo podían creer. Entonces, esta lista con la que después empezaron a despedir gente…

SGP: De Tascón, que fue el carajo que la recopiló, que la estaba como weaponizing, I guess.

MEP: Exactamente.

SGP: No me acuerdo [de] qué cargo tenía.

MEP: Él era como el Electoral College, me parece, como del Consejo Nacional Electoral. Pero bueno, a partir de esta lista empezaron a despedir gente. Entonces, bueno, mis papás se fueron en ese contexto. Porque, sí, o sea, antes de que lo botaran, él se puso a buscar y consiguió un trabajo afuera, entonces se fueron. Yo me quedé porque yo decía, no, me voy a ir a mitad de carrera. Y la universidad en Venezuela era gratis.

SGP: Claro. Y además no solo gratis, sino que estabas en una de las universidades más importantes de Venezuela.

MEP: Claro.

SGP: Muy cerca de graduarte.

MEP: Claro. Entonces yo decía: “¿Qué? ¿Me voy a Calgary? ¿A estudiar en la Universidad de Calgary?”.

SGP: Para allá fue donde se fueron tus papás.

MEP: Claro. Que ni siquiera es la mejor universidad de Alberta, que es el estado, la provincia. Entonces yo decía, “mira, creo que no tiene sentido”. De hecho, mi hermano después, cuando fue a la universidad, se fue para Montreal a McGill. Entonces, no tenía sentido que yo me iba a ir a vivir allá con ellos. Fue una decisión para mis papás súper fuerte.

SGP: Claro.

MEP: Para mí también, pero era como que, “bueno, pero es lo que toca y ya”, ¿sabes? No me voy a ir allá a 20 000 dólares al año, porque para los estudiantes internacionales, la universidad allá igual es cara.

SGP: Sí, claro.

MEP: Pero, o sea, iban a ser 40 000 dólares, por lo menos. Entonces, nada, me quedé y ya ahí a mí se empezó a derrumbar un poco todo porque yo decía...

SGP: Es que estar sin tu familia ya es...

MEP: No, claro. Entonces, ya cuando estaba acá —que primero [fue] para ir a estudiar moda— una parte de mí era como que, “bueno, quizá me voy que si para Londres y tal”. Pero ese año que viví en Francia sentí por primera vez una identidad americana del continente.

SGP: Interesting, ok.

MEP: Que sentí como, ok, los gringos que están acá tampoco todos me caen bien porque me parece que es como un Golden Retriever demasiado exagerado…

SGP: *Se carcajea en zuliano* Total, sé exactamente lo que estás diciendo, total.

MEP: Pero los franceses eran de un amargue, una vaina. Y la manera en que los europeos con los que yo estaba estudiando —porque había muchos internacionales— hablando de las cosas... Me acuerdo [de] que nos teníamos que enseñar nuestros países y tal. Y me enseñaban unos edificios y yo les enseñaba que es el Salto Ángel. Y ellos como que, “¿por qué me estás enseñando una naturaleza si nadie hizo eso? Ningún humano lo hizo”. Y yo dije, pero es justamente ¿por qué me enseñas un edificio? “Un humano hizo eso”. Y me hablaban del escudo familiar. Y yo dije, “¿qué coño me estás hablando?”. Y era todo como que me hablaban del pasado. Y yo ahí por primera vez tuve una noción como que nosotros en América pensamos al futuro. Y hay un optimismo. que de distintas maneras, en distintas partes —acá es la exageración, en Estados Unidos— pero para mí, que soy justamente una persona —que fue también como un shock— que me autoidentifico como supercrítica, que me quejo y tal, lo que sea, y sentir como que, “no, pero es que esta gente es otro nivel y yo no lo puedo tolerar, yo necesito alrededor de mí gente feliz, no puede ser todo el mundo igual que yo, o peor que yo, o sea, no puedo”. Entonces yo de verdad dije, “mira, creo que yo no puedo estar acá”, y mis papás estaban en Calgary —todavía la gente no sabía que se empezaba a ir todo el mundo de Venezuela, algunos, pero no todos— yo decía, “me voy a Nueva York y estoy en el medio de todo el mundo”. Y eso fue lo que me fue acercando. Yo decía: “Tengo que estar en mi casa acá porque mi casa en Venezuela ya no existe, mi casa en Calgary no es mi casa, es la casa de mis papás. No sé cuánto tiempo van a estar ellos allá ni siquiera”, entonces, creo que eso fue como que “mira, no es acá y ya”. Hoy en día digo, bueno, creo que sería más como agnóstica de irme a otros lugares y ya no tengo ese trauma con Europa en general, ¿no? Y creo que lo más difícil fue que me sorprendió, porque yo pensé que me iba a encantar. Y luego que te das ese coñazo como que, ah, no.

SGP: Claro. Me recuerda, hay un síndrome... le pasa a los japoneses, pero creo que es una vaina asiática, que van a París y están como en un hueco. Se enhuecan horrible porque se dan cuenta de que París no es todo bonito con la Torre Eiffel y ya.

MEP: Sí.

SGP: Que hay como recursos y puedes ir a la embajada y como que te abrazan, supongo.

MEP: Sí, sí. No me acuerdo el nombre, pero sí sé de esto y es que ellos piensan que es como Amélie.

SGP: Exacto ¡Que es Amélie, total!

MEP: Y llegan, no, chama, y es burda de malandra. Mucho peor que acá. Es muy malandra. Ya yo sabía, porque yo había ido a París a los 16 años con mis papás y, de hecho, no me había gustado. Justamente porque el tema del catcalling es muy intenso. Incluso yo de 16 años con mis papás tuvimos unas situaciones muy locas de gente también como persiguiéndome y tal.

SGP: Marica, qué horrible.

MEP: Imagínate, sí. Entonces, yo cuando me fui para París, porque conseguí esta pasantía y fue como que bueno, no... qué bien el malandraje, porque estoy muy aburrida acá en esta ciudad burguesa que no pasa nada. Y bueno, el malandraje en verdad de la ciudad sí me gustó, como volver a un caos así tipo medio Caracas, pero ya en el contexto laboral era que decía, “bueno, no”.

SGP: Dijiste que cuando te viniste a Nueva York decidiste que era aquí donde ibas a hacer hogar. ¿Cómo ves el hogar en este momento? Casi 20 años después.

MEP: Sí, chama, bueno. Casi 15, tampoco…

SGP: Perdón, perdón, perdón.

MEP: Creo que lo he deconstruido mucho a lo largo de los años, sobre todo, soy una persona muy nostálgica y creo que por mucho tiempo extrañaba mucho Venezuela, la gente. Y me acuerdo [de] que en un momento, hablando con unas amigas, fue como que, “pero es que en verdad era porque éramos jóvenes, ¿no?” Y entonces como que, “ah, en verdad, sí, ¿no?”. No es que extraño nada más a esta persona o a este lugar, extraño también este tiempo. Entonces siempre lo hubiese extrañado. Hoy en día creo que al final es una cosa medio portátil, ¿no? Que al final va a depender de la gente con la que estás alrededor y que tú escoges en tu día a día. Y es algo como cliché: de la familia que escoges y que haces todos los días. Por ejemplo, algo que me he sentido muy bien en los últimos años es darme cuenta [de] que justamente a través de mi trabajo, que hago estas colaboraciones con restaurantes que me dan semillas de aguacate o lugares para hacer como instalaciones; te digo, Cornelio es el señor que me ha dado semillas de aguacate desde el 2018.

SGP: ¿Desde el 2018?

MEP: Sí. Y como que paramos, empezamos otra vez. El año pasado me dio por un tiempo, ya después no. Y así vamos. Cuando su ahijada cumplió 15 años, me invitó pa’ la fiesta.

SGP: ¿Fuiste?

MEP: No pude ir porque no estaba acá, le di un regalo; pero me pareció lindo. Yo conozco a la esposa, como que me ha invitado a cosas de su iglesia. Ahorita, cuando iba a hacer lo de Fuerte Quebracho y mudarme para acá, le pregunté un día como que, “oye, ¿será que me puedes prestar tu carro?”. Yo, demasiado muerta de la pena, y que: “Qué abusadora”. Era como que mi yo agringada y mi yo venezolana.

SGP: Claro, sí, total.

MEP: En conflicto, como que, “¿qué estás hablando, María Elena?”. Y dije, no, le voy a preguntar, ¿sabes? Él me va a decir que no y le dije: “Mira, Cornelio, perdón, pero ¿crees que me puedes prestar tu carro mientras tú estás en el trabajo? Y que claro que sí, si ese carro lo que está es ahí parado”.

SGP: Qué pana, Cornelio. Claro, y además tienen años conociéndose.

MEP: Eso, exacto. O sea, desde demasiado tiempo, ¿no? Me acuerdo [de] que, bueno, estaba Maco, una amiga que se acaba de mudar para acá.

SGP: Fotógrafa venezolana.

MEP: Sí.

SGP: Videógrafa.

MEP: Videógrafa, sí. Y yo que sí, “no, el señor de los aguacates me va a prestar el carro”. Y no entendía nada y me dice: “Es que tú tienes una vida acá como en Venezuela”. Y le dije, sí. Por ejemplo, tengo un zapatero que es un señor colombiano en Greenpoint —que yo vivía allá antes—. Me arreglé mis zapatos con él desde 2012, algo así, y todavía tengo esta relación con él de que me ha visto crecer. Hay una peluquería por mi casa, que es una señora ecuatoriana de Guayaquil. Y así, el tener estas relaciones, digo, guau…

SGP: Como en la cotidianidad.

MEP: Exacto. Estas cositas así cotidianas. Algo que extraño mucho no es [la] improvisación, es encontrarte a alguien así como por azar. Y el poder tener estos azares a lo largo del tiempo. [Hubo] un momento que dije, mira, yo sigo hablando y me sigo viendo a veces, no todo el tiempo, pero por lo menos sigo hablando con mis amigos, que eran mis amigos cercanos, y con mi familia cercana y lo que sea. Quizás alguna gente así como más periférica, que no éramos amigos cercanos pero que me los conseguía a veces en Plástico Suárez yo qué sé ¿sabes?, como unas vainas muy específicas…

SGP: ¡Plástico Suárez!

MEP: …en plan Suárez y tal que luego se cambiaron…

SGP: Sí, sí, sí.

MEP: Ese tipo de cosas que yo digo “es que yo quiero poder encontrar más gente en plan Suárez” claro y era más como que extraño estas otras cositas ¿no? Porque [a] los otros sí los sigo teniendo, no físicamente, pero sigo hablando con esa gente. Entonces creo que el poder tener estas cotidianidades y estas amistades, que las amistades se conozcan entre sí —que a veces no es fácil en Nueva York porque los espacios en que nos reunimos son pequeños.

SGP: Son pasajeros, además.

MEP: También.

SGP: Porque solemos reunirnos en espacios públicos dentro de todo.

MEP: Exacto. Entonces, bueno, te limita los momentos del año. Si es un restaurante o un grupo grande, es todo un papelón. A veces hay gente que no le gusta mezclar amigos. Siento también acá que en Venezuela todos los que éramos raros nos conocíamos. No importaba que fueras rasta o metalero, esa gente igual se conectaba. Acá no pasaría eso porque hay suficientes rastas para los rastas y así, pero siento que, sobre todo en los últimos como dos años a partir de estas experiencias como arte público o como que, simplemente, si alguien tiene un opening, un reading, lo que sea, yo estaba en una como que invito a todo el mundo y así la gente entre sí se conoce. Y siento que ha ocurrido esto, que digo wow, en verdad soy demasiado feliz [de] que toda la gente se va uniendo y a veces es como súper caótico. Después ha habido gente que salen y luego terminan o no sé qué, o se caen mal, o lo que fuera, pero es que así es la vida y es como que, bueno, podemos ser dos hilitos que vamos así al lado, pero en el momento que hay este otro, ya nos vamos haciendo como un tapete y en ese momento digo ah, mira, ya, nos vamos armando. Siento que, sobre todo el espacio de arte, no voy a ser yo la megadefensora del arte, pero siento que para crear estos espacios es muy fértil porque, bueno, un opening es gratis.

SGP: Claro.

MEP: Un open studio es gratis, ¿no? Que entonces es como que, bueno, puedo invitar; vamos una patota de gente. Cuando te fuimos a visitar a ti en Governor’s Island y fuimos como cuatro personas, no sé.

SGP: Es que tú siempre vas como con el corillo.

MEP: Sí.

SGP: Siempre tienes un corillo.

MEP: Sí, tengo que ir con el corillo porque tengo mucha ansiedad social. Si voy sola, no puedo, me da pena. Soy súper tímida y nadie me lo cree. No, tengo mucha ansiedad social. Tengo que ir con el corillo y además así para que se conozcan y tal, entonces...

SGP: Eres muy buena, además, creando comunidad.

MEP: Bueno, gracias. Es algo que trato y...

SGP: O sea, pero es que es notorio que es un esfuerzo y que es consciente y que además es fructífero. O sea, es como, por ejemplo, no sé, ir a Fuerte Quebracho y sabiendo que era un sitio aislado —por cierto, hablemos de Fuerte Quebracho—, remoto, difícil de llegarle, cuadraste toda una logística y pusiste: tú vas pendiente, tú vas pendiente, tú vas pendiente, tú tienes carro, puedes llevar gente, sí, bienvenidos al group chat, ustedes se van a conseguir en tal sitio. Y pues esa logística y esa navegación es lo que permite, es lo que hace posible la comunidad, porque si no, como las tres jevas que íbamos en el carro con Juan José, no hubiéramos podido llegar de otra manera.

MEP: Sí, sí, sí. No, y de hecho ahí fue como un tema. En un momento pensé como que, bueno, simplemente poner en Instagram: “Oye, quien quiera prestar su carro, quien necesite carro”, pero yo dije, es que hay gente que le va a dar pena pedir u ofrecer, así que lo que tengo que hacer es [ir] contactando a la gente directamente y también gente que yo sé que va a estar dispuesta. Entonces, bueno, por ejemplo, Juan José es una persona supergenerosa y yo pensé que iba a estar como dispuesto, ¿no? Y fue como que, bueno... ¿Qué te parece? Él me dice, sí, claro que sí. Y es como que, bueno, ¿cómo puedo ayudar a la gente a llegar? Porque yo quería que la gente fuera. Y también, ¿cómo puedo ayudar a la gente que yo quiero que vaya? Porque, al final, tenía ahí un grant muy pequeñito, pero por un momento pensé como que, bueno, ¿qué tal que hagamos como una minivan o como que alguien maneje algo y tal? Y yo dije, no lo quiero hacer así de greta, quiero hacerlo más específico. Y a la gente que lleva el carro les digo como que te puedo dar el equivalente de tu tanque de gasolina. Y ya está. Algunos me dijeron no, claro que no. Algunos igual les mandé por Venmo. Algunos me lo devolvieron, otros no. Y ya está. Porque digo, mira, en verdad, me hicieron una segunda, ¿sabes?

SGP: Claro, total. Como Cornelio.

MEP: Exacto. A Cornelio le llené su tanque.

SGP: Me encanta.

MEP: Y ya, ¿no? Es algo que yo también trataba hacer en Caracas, o sea, haciendo fiestas en mi casa, reuniones, y sí es algo que tomo súper en serio en como que, bueno, ¿a qué gente puedo combinar?

SGP: Claro.

MEP: Porque no todo el mundo puede ser combinable y...

SGP: O sea, tienes también como una curaduría de...

MEP: Sí, lo pienso full. Ok. ¿A quién puedo unir con quién? Y no tiene que ser que sean similares ni nada, pero es como que ¿quién va a saber llevarse con quién?

SGP: Claro.

MEP: ¿O quién le va a mostrar algo nuevo que sea interesante? Por ejemplo, cuando yo trabajaba con dientes naturales me chocaba que a veces y que, “mira conozca a fulanita que también hace esto” y es como que sí, pero lo hace de una manera que me parece súper estúpida, no quiero hablar con esta gente, no, déjame en paz. Es que no voy a ir a presentarte otra poeta que haga el mismo tipo de trabajo que el tuyo, ¿pa qué? a menos que sea superbuena. Pero no te voy a poner como una persona que sea como una waterdown version of yourself, no tiene sentido. Prefiero ponerte como una persona, no sé, como Gori, que también es poeta, pero es de India y como su approach es distinto y hace dance y filmmaking, entonces va a ser totalmente distinto. O bueno, en el carro estabas con Fabiola y con Angelica, que es artista, es curadora. O sea, es como... ¿Se conocieron ahí por primera vez todas?

SGP: Angélica y yo nos habíamos conocido en Juleka, porque tú nos presentaste cuando ella empezó a trabajar en el MoMA. Y a Fabiola la había conocido cuando fuimos a ver los cortos de Ana Mendieta, que ella estaba también. Y de ahí, luego me la conseguí en Materials for the Arts. Fue muy cómico, porque yo además iba llegando con mi silla, que fue como mi number one find en Materials for the Arts, y me grita y que, ¡sooficiente! Y yo, “hermana, esa soy yo”.

MEP: Sí, bueno, entonces también como que invitas a la gente una y otra vez para que se vuelvan a ver, porque no es que te des una vez y ya, es otra vez. Y en eso soy muy hater, que cuando la gente hace mal curaduría de grupo, no, me molesto full, así como que para qué me invitaste a esta fiesta con cinco personas ahí, que yo qué voy a hablar con un poco de gringas ahí, que nada que ver, ¿sabes? Porque es una cosa que hay que tomar en serio para que sea una experiencia agradable para todo el mundo, así es que se va a repetir. Y así es que empiezas a crear tu grupo de como tu propia gravedad, de que todos nos vamos a ver. Y mira qué lindo ahorita que si programas de Dulcina, estábamos las dos allá con Ezequiel y no sé qué. Y bueno, ahí es que es lindo. En esos momentos digo, ya, o sea, sí he hecho mi hogar acá. Lo cual entra como a unas ironías porque digo, ah, pero ya me siento cómoda entonces para irme de acá. Porque ya lo hice y sé que puedo volver porque ya está hecho. No sé, es raro.

SGP: Claro. Ajá, Fuerte Quebracho. Me parece, además, como una buena introducción a tu trabajo —del que no hemos hablado demasiado todavía— porque incluye tintes naturales, que fue tu primera incursión, a lo mejor, como a este experimento; pero, además, tienes algo como con espacio público y como con un poco de historia. Cuéntanos, hablemos.

MEP: Mira, con Fuerte Quebracho tengo como una serie de obras que son de arte público y que las he financiado todas, menos una, en la primera, porque obviamente la primera cosa tienes que hacerla tú con tus propios materiales para que la gente vea que puedes hacer esto.

SGP: Claro. Eso me parece súper importante. Es un buen tip.

MEP: Sí, tienes que invertir tú en tu trabajo. Ver cómo lo haces de una manera que lo puedas hacer, que lo puedas financiar. Y, por ejemplo, cuando yo hice eso...

SGP: Y que lo puedas hacer de forma sustentable.

MEP: Sí, sí, sí. Entonces, bueno, el primer proyecto que hice así como arte público fue en una fábrica de concreto en Bushwick en el que hice una instalación con telas teñidas con semillas de aguacate.

SGP: ¿Por qué este lugar en Bushwick?

MEP: Era mi época de avocado seed girly.

SGP: Ok.

MEP: Y era el avocado seed como el vehículo para hablar de mi casa en Venezuela, la nostalgia, no sé qué y tal, porque había un árbol de aguacates en mi casa.

SGP: La diferencia de los aguacates, además, en Venezuela.

MEP: Sí también allá era gratis y yo se lo daba a la gente porque no podíamos comerlos todos al mismo tiempo porque eran muy grandes, eran demasiados aguacates, eran muy grandes y tal y era todo este mood de como que no es sano porque es muy grasoso y tal. Nada que ver. Entonces, yo llego acá, imagínate, un aguacate, primero en Francia, luego acá chiquitico, súper caro, sabe diferente, o sea nada que ver. Empecé con este rollo de teñir textiles con esto y hacer otras cosas con eso. Había entrado en una fábrica de concreto porque tenía este estudio en Bushwick y también vivía en Bushwick, entonces caminaba mucho por allí, sobre todo en la pandemia, que no había nadie, me empecé a meter en más cosas. Yo también corría, me metía por muchas calles, a veces que no puedes llegar en el metro…

SGP: O sea, andabas por ahí como en un peo de exploración urbana.

MEP: Sí, sí. Pero era como parte de caminar de mi casa al estudio y después mis corridas, que a veces eran corridas de 20 millas, ¿sabes? Entonces yo me conozco la ciudad demasiado.

SGP: ¡20 millas es burda!

MEP: Es burda. De hecho, yo a Fuerte Quebracho llegué corriendo. Y esa vaina está lejos pa’l coño, ¿sabes?

SGP: No solo está lejos, sino que está escondido, está ahí en la moto.

MEP: Claro. Yo llegué allá en un long run un mes antes del maratón, que tenía que hacer mi long run de como 20 millas y me corrí para allá y me devolví, una cosa así. Pero bueno, esta cosa de como estos espacios, allí fue como que quería que me dieran unas estructuras del espacio en verdad. Me parecía interesante hacerlo allí, pero no pensé que me iban a dejar. Y fui y les pedí como que “mira, vi que tienen un depósito ahí como un trastero así abierto y tienen unas estructuras ¿qué tal que me las den para yo hacer algo?” y el tipo con el que hablé era un puertorriqueño y me dijo: “No, pero ¿por qué no lo haces acá? para que lo podamos disfrutar porque yo también…

SGP: ¡Ay, qué lindo!

MEP: …esto también es nosotros y yo quisiera ver esta vaina y tal”, y yo dije “ah, sí va, claro que sí, me encantaría”, y él como que me quiso ayudar porque estaba en una banda de salsa, como de bailarín, pero no podía perform porque era COVID. Y me dijo: “Tengo como unas creatividades que no estoy sacando”. Entonces, bueno, me ayudó.

SGP: ¡Qué lindo! Que además vuelves al tema de la comunidad y cómo la comunidad se incorpora de cierta forma en tu trabajo.

MEP: Claro. Y con ese señor yo todavía hablo. O sea, cinco años después. A veces más, a veces menos, a veces se molesta porque le digo para vernos, me dice no, y después él me dice para vernos, yo le digo no y se molesta.

SGP: *Carcajadas*

MEP: Que yo, bueno, pero, o sea, no puedo porque tú no podías, ¿no? Claro. Pero bueno, ahí, por ejemplo, ese proyecto para financiarlo tenía otros proyectos por ahí y también entonces me salió una vaina más random: una campaign para Estée Lauder.

SGP: Ok. Sure. To do what?

MEP: Marica, como, Eat Girl, o sea, hay como una publicidad por ahí, yo con unas cremas…

SGP: Con tu carita y con Estée Lauder. Bueno, madre, próspera.

MEP: Sí. No, en verdad salió lindo porque estoy hablando de mi trabajo y me preguntaban si yo o alguien de mi familia usaba algunos productos de ella y en verdad mi mamá y mi abuela son súper Estée Lauder fangirls. O sea, estaban súper felices. La historia que dije era como que, en verdad, cada vez que mi papá viajaba o alguien, mi mamá y mi abuela le pedían que les trajeran esta vaina. Y estaba hablando de ella.

SGP: Es que eso, además, Estée Lauder la verdad es como de señora —mi mamá también lo usaba— sifrina.

MEP: Sí, entonces, hice esta campaña para esa gente que me dieron el equivalente a lo que me pagaría la universidad un semestre dando, qué sé yo, dos clases.

SGP: Wow, ok.

MEP: Entonces tenía así como un dinerito ahí. Yo igual sé dónde comprar telas. Acá hay unos depósitos más baratos de lo que debería ser. Me las dan a buenos precios también porque compro muchas y porque me conocen de toda la vida. O sea, tengo una gente en New Jersey que me conoce desde que yo era estudiante, prácticamente. A los ojos de ellos yo todavía soy como una pelada, o sea, no terminan de acordarse de que soy adulto. Les compro a veces 100 metros, una vez les compré que si 500 metros y la vaina me duró forever and ever con grants. Pero bueno, a través de los grants es como que un espacio en un lugar, este de la fábrica de concreto; luego en un mechanic shop, que fue enfrente de la fábrica de concreto, con otra textil que tenía que ver. La fábrica de concreto, los dueños son unos... el mechanic shop, perdón, los dueños son una familia peruana y era todo con textiles teñidos con índigo. El textil con índigo más índigo que se ha encontrado es en Perú. Entonces era un poco un monumento a esto. Entonces, bueno, esta [obra] del quebracho: tenía tiempo queriendo hacer una pieza con esta planta quebracho, que es un árbol del norte de Argentina que por uno de los años fue como uno de los commodities más importantes de ellos. Y había como una empresa británica que se llamaba La Forestal, que estaba allá, básicamente, como funcionaban las petroleras, o sea, tenían como un campo de ellos y le pagaban a la gente a veces en vales y tal. Hay como un artículo en concreto del New York Times como de 1960 que estaba reportando que Argentina le estaba mandando demasiadas toneladas a China y que si era en verdad para China o era para la Unión Soviética. Y era como que ¿será que lo permitimos o no? Porque pensaban que iba a ser para uniformes de guerra. Porque se usaba esta planta para teñir cuero en rojo. Esto era en la época de la Guerra Fría, entonces había una paranoia de que esto era para war.

SGP: Que incluso si lo fuera, no es algo que va a limitar que la guerra suceda.

MEP: No, claro.

SGP: Que el uniforme sea de cierto color o no.

MEP: Claro, pero esta historia me encanta porque la gente suele asociar natural dyes, tintes naturales, con unas historias bucólicas, sostenibilidad y qué bonito, qué bello. Y es como que no, o sea, en verdad la colonización ocurrió en gran parte por estas plantas, sobre todo en las Américas, porque eran muy valiosas. Por ejemplo, en Belice hablan inglés porque había un árbol que se llama Palo de Campeche y los británicos llegaron allá para ¿cómo se dice?

SGP: Harvested. Sí, para crecerlo, para llevárselo.

MEP: Sí, para extraerlo.

SGP: Para venderlo, claro.

MEP: ¿Entiendes? Por eso Belice habla inglés, porque llegaron británicos por ese árbol. Y había como unas guerras en distintas zonas de Centroamérica para tener control de zonas que había cochinilla, que es un insecto que da un color rojo, y palo de campeche que da color morado, porque eran como los royal colors más caros de la época. O sea, era como decir oro, plata, cosas así. Entonces, bueno, me gusta contar con estas plantas historias que quizá no conocemos. Entonces, bueno, la de avocado seed en Bushwick era un poco celebrar la dimensión latinoamericana de Bushwick, que obviamente para nosotras que somos latinoamericanas sabemos que Bushwick es un enclave latinoamericano. Pero me ha pasado con muchos amigos gringos que es como que no se dan cuenta, sino hasta que una vez que están conmigo y ven que estoy hablando con gente y dicen: “Wow, no me había dado cuenta de que esto era tan latinoamericano”. Igual la del índigo es como...

SGP: Porque no abriste los ojos, bello, porque...

MEP: Porque sí, no se dan cuenta, quizás no viven allá y fueron una vez y fueron a un barcito ahí de noche House of Pies y no cruzaron la otra calle con la señora de los tamales y tal, ¿no? Igual la del índigo; estas historias de tintes naturales se cuentan siempre como desde las Europas y tal, entonces esta planta, sabía que quería hacer algo, como un monumento para ella, y a este sitio del Fuerte Quebracho llegué justamente en una de estas corridas largas que —yo ahorita estoy súper lesionada, no puedo hacer ya eso— era ejercicio, pero era también como explorar la ciudad. Y en verdad me metía por unas vainas medio raras y a veces fui muy irresponsable, me metía en cosas que después llevaba a mi hermano o a alguien y era como “tú, ¿por qué te viniste para acá? Tú sola”. Entonces ahí me fui asomando. O sea, yo vi como que “acá como que hay algo”. Fui para allá porque quería ver las estructuras estas grandes, ¿sabes? Las que todo el mundo conoce, yo quería ir a ver eso. Y una vez como que fui y ok, ya está, las vi, las grandísimas, creo que las viste ese día. Pero bueno, seguí corriendo porque...

SGP: Además, están abandonadas. Están súper abandonadas.

MEP: También, sí. Y hay gente que se mete. Yo no sé cómo...

SGP: No, yo no entré.

MEP: No, no, no. Son como grafiteros y tal.

SGP: Sí, sí, sí. Y que: “Suerte con eso. Yo me voy a quedar por acá”.

MEP: No son civiles normales.

SGP: Civiles normales, claro.

MEP: Acá en esta fue como que ok, me fui metiendo y vi la estructura y dije como que “wow, sería increíble hacer como un weaving en este espacio”. No sabía en el momento con qué planta, fue simplemente como que este espacio ya está, lo guardo en mi cerebro en algún lugar, tenía la planta en algún lugar, o sea, como que no las había todavía unido, ¿no? Y ya hace como unos años fue de repente así como que “ya va, pero estas vainas van juntas”, porque son las dos como que historias de un árbol que está asociado a guerra, acá es como que el océano asociado a la guerra, que son espacios que normalmente entendemos como bucólicos. Un árbol, el océano, una playa, una costa, ¿no? Y es como que, bueno, cómo la humanidad la fuerza a ser una historia que nada que ver. Y entonces dije: “Bueno, creo que esto puede tener sentido”. Apliqué para el grant. No dije específicamente que “voy a hacerlo en esta estructura”, sino “voy a hacer como una instalación efímera” y tal. Y como que te había hecho una hace unos años que era con unos cauchos que estaban envueltos en unas telas teñidas con onoto, con achiote.

SGP: Que lo hiciste además como en comunidad también.

MEP: Sí, ese también. Entonces, bueno, me dieron el grant al final. Tuve la oportunidad de hacerlo y ya una vez que dije: “Ok, lo voy a hacer así con estas plantas, en este lugar”. Tenía parte del extracto que había comprado en 2019 porque ya después cuando fui a comprar este año como que no había y este señor, el proveedor, o sea, hablé con varios, nadie tenía. Un proveedor con el que trabajo hace mucho tiempo, como desde 2016…

SGP: ¿De tintes naturales?

MEP: De tintes naturales, sí, como extractos, que suelen ser restos. Hay varios árboles que se usan para teñir plantas, entonces unos tienen acerrín, que es como residuos de industrias madereras.

SGP: Nada se desperdicia.

MEP: No, nada. Entonces algunos acerrín y ya, otros sí los tienen que tratar hirviéndolos en alcohol, no sé qué tal, para que sea más fuerte el color. Entonces él [proveedor] me dijo: “No, mira, lo que quedaba por ahí que teníamos todos los proveedores es lo que quedaba esta empresa en Argentina que cerró hace 20 años”. Entonces, claro, había mucho porque era una producción, esto era como decir PDVSA, la empresa de petróleo de Venezuela, pero para quebracho rojo. Entonces, había un pocotón que estaba rondando por ahí y era un nicho muy pequeño de gente haciendo tintes naturales; pero en los últimos 10 años esa vaina es un boom que un poco gente lo está haciendo ahorita. Entonces, me dijo [el proveedor], “no, ya no hay más, o sea, yo no tengo más, nadie tiene”. Y hay gente que le compré que me decían que tenían y era otro que se llama quebracho, pero es amarillo. Por eso también los colores que yo había hecho inicialmente —pruebas que he hecho como en 2016, por ahí— era mucho más magenta todavía. Este es un poquito más...

SGP: Sí, lo vi, lo que tienes en los libros, es un color bellísimo.

MEP: Ajá, es más, exacto, es mucho más potente, ¿no?

SGP: Pero a diferencia de, o sea, es que estoy pensando en los otros trabajos que tienes que son además mucho más centrados específicamente en Venezuela. Me gustaría hablar de eso. Muchísimo de tu trabajo es alrededor del aguacate y de las semillas de aguacate con las que hiciste ladrillos. Y tienes también starches que son bellísimos. Me interesa, personalmente, mucho más el trabajo que hiciste con el petróleo, con They Call It Mena.

MEP: Claro. A ver, sí. Estos de arte público son más de Nueva York, historias latinoamericanas en conjunto, historias de vecindarios de Nueva York. Entonces, además, con María Elena acá. Todo lo de las semillas de aguacate es mi casa que, ya sabes, se tuvo que vender cuando mis papás se fueron. Y ya luego en Starches of Abya Yala, que es con almidón de maíz y yuca, empieza a ser ahí más como Latinoamérica en general.

SGP: Y específicamente acerca de la colonización, que me parece que también está muy presente en tu trabajo.

MEP: Sí, y siempre tratando, creo que es como un poco sutil y creo que hay mucha gente que ni siquiera lo entiende —y lo hablábamos un poco antes de que empezáramos a grabar— que me dicen: “Ah, estas artistas que trabajan con materiales parecidos a ti, pero de arte político”. Y yo digo, bueno, pero no entendí, ¿cómo no entendiste que esto es político?

SGP: A lo mejor deberías reflexionar un poco más acerca de lo que entiendes como político.

MEP: Sí, pero a veces digo está bien así porque así me dejan en paz hacer lo que yo quiero. ¿Sabes? Porque nadie está intimidado. Entonces, qué privilegio que yo pueda hacer lo que a mí se me dé la gana. O sea, yo a veces viajo así con maletas llenas de aguas y vainas, ¿no? Y me las abren y me ven que si con un vestido, porque siempre si voy a viajar así en ese plan, es con el vestido más testigo de Jehová que tengo…

SGP: Que a ti te encantan además los vestidos blancos como largos.

MEP: Sí, grandes. Entonces siempre es como que, bueno, qué bicha más rara. Ya está, queda en su vaina. El They call it Mena surge porque ya había hecho estos trabajos con distintas plantas como semillas de aguacate, con achiote, con los almidones de maíz, papel y yuca convertidos en plásticos y convertidos en ladrillos, cosas así. Porque me gusta transformarlos, que no sepas lo que era. Y es esta idea de cómo forzarte que necesitamos otras maneras de hablar de las cosas, que las cosas no son lo que parecen. Ya ahorita estoy teniendo estas cosas más de color como lo del quebracho, pero cuando tenía todo en las semillas de aguacate y los starches, un comentario que me decía mucha gente era “es que tu trabajo no es latinoamericano”.

SGP: ¿Porque no tiene color? *atacada*

MEP: Ajá. Y dije, brother, parece que si Carmen Miranda, ¿sabes? la cesta se ve en la cabeza, pero en arte, o sea, más bien es demasiado latinoamericano. Que sería una crítica válida que me la hicieran, como que “bueno, ya, ¿qué te pasa?”.

SGP: Es que también es el entendimiento de lo latinoamericano desde la otredad.

MEP: Claro, es eso. Entonces digo, eso no…

SGP: Cien años de soledad, mariposas amarillas.

MEP: Ajá, un poco de colores y tal, ¿no?

SGP: Coco.

MEP: Sí, sí. Y es esta contradicción de que yo me siento súper latinoamericana, súper venezolana, pero nuestra representación es una representación desde fuera, no es la verdad; porque si tú ves todo el arte prehispánico, son cosas muy minimalistas, sobre todo en Venezuela.

SGP: Sí.

MEP: Es muy minimalista. De hecho, los Albers tenían una colección de cosas que habían conseguido sobre todo en Perú.

SGP: Que se habían robado.

MEP: Se habían robado en Perú. Pero decían que esto era como la Bauhaus y tal, ¿no? O sea, como que este rollo súper así exagerado de colores y tal, más bien es un flado europeo, que por eso iban a colonizar para buscar estos colores.

SGP: Exacto, ajá.

MEP: Bueno, el tema entonces del petróleo surge como que, bueno, ya yo había explorado un poco las identidades de Venezuela como caribeñas, ¿no? Porque había hecho también trabajos con unas algas, con conchas de mar, del Amazonas con la yuca, de los Andes con la papa, Mesoamérica —que no somos Mesoamérica, pero más o menos con el maíz—, con la semilla de aguacate, no sé qué, achiote, todas estas cosas y era como que, bueno, para mí Venezuela es como una mezcla de estas cosas, ¿no? Es latinoamericano, pero también es del Caribe, también es del Amazonas, de los Andes, pero la identidad que me faltaba era la identidad petrolera. Yo la he explorado más como poéticamente o filosóficamente en este proyecto de la reentrada, que es como imaginando una Venezuela postpetróleo, que es una economía alrededor de la semilla de aguacate y ahí sí como que...

SGP: Bien futurista, además.

MEP: Sí, pero que también hace una revisión porque como parte del proyecto tengo un video que se llama Welcome to la reentrada que explica un poco esta Venezuela petrolera. Entonces sí lo había aproximado, pero de esta otra manera. O sea, no veía que voy a trabajar literalmente con petróleo, ¿no?

SGP: La reentrada también tiene mucho de colonización, con ladrillos.

MEP: Sí, con los ladrillos también. Exacto, son 2021 ladrillos hechos con semillas de aguacate.

SGP: Qué bolas que hicieras 2021 ladrillos.

MEP: Ay, no, fue una locura. Ahí eso creo que puedes entender demasiado mi personalidad. O sea, como que...

SGP: ¿Los hiciste todos tú sola?

MEP: Eso lo hice en mi segundo semestre dando clases. Había un grupito de cinco estudiantes chinos que me habían dado —yo había sido su profesora en el primer semestre— y...

SGP: Que se enamoraron de ti.

MEP: Se enamoraron de mí. Yo les decía a todos como que tienen que hacer pasantías. Y de repente fue como que una me dijo: ¿puedo hacer pasantías contigo? Y yo dije: “Bueno, ok”. Porque en verdad era muy buena y como que se dio cuenta de que teníamos mucho trabajo y me dijo: “Mira, fulanita también quisiera, ¿tú crees?”. Y yo dije: “Ok”. Y así fue hasta que los cinco del grupito empezaron conmigo. Pero esto fue como dos semanas antes de que cerrara el mundo por COVID. Sí, fueron como dos semanas o quizás un mes, pero yo creo que menos de un mes, que me ayudaron. Entonces nos turnábamos, cada día alguien buscaba las semillas y era llegar y lavarlas. Hay que triturarlas como tres veces. Primero una vitamix, luego una cosa de café y luego hay que filtrarla para que sea bien finito. Entonces ellos me ayudaron recopilándolas y luego algunas las trituraron, pero ya después fue COVID, entonces yo, en verdad, ya no podía y Cornelio me siguió dando [semillas]. El restaurante cerró, pero Cornelio es deli[very] en un supermercado, entonces seguía trabajando. Tuve que seguir triturando, lavándolas, no sé qué. Y ya luego el hacer los ladrillos en sí, sí los tuve que hacer yo sola.

SGP: ¿Cuánto te tomó hacer esos ladrillos?

MEP: El tema es que iba triturando, los iba haciendo. O sea, yo en junio ya tenía todo listo, los 2021 ladrillos, y empecé como que en febrero o marzo. Pero el tema es que, bueno, también era pandemia.

SGP: O sea, no estabas haciéndome nada, estabas concentrada en hacer ladrillos.

MEP: Estaba dando clases. Tuve mucha suerte de que estaba dando como tres clases, pero era online. Yo daba mis tres clases y luego me iba a hacer eso. Una vez, no me acuerdo cómo fue, pero en Co-Star, la aplicación esta, yo soy y que piscis y es mi identidad, que soy Pisces y ya, pero en el chart tengo un poco de vainas ahí como capricornio y tauro.

SGP: Quiero que seamos amigas en Co-Star, eso lo podemos decidir luego.

MEP: Sí, hay que ponernos. Pero alguien una vez lo vio y me dijo que, obviamente, nada más una persona con ese chart haría eso. Y dije, ¿es en serio? Y dije, ah, bueno, sí, está bien, tiene sentido. O sea, no sé nada de eso, pero está bien. Como una persona maratonista, que es como que, “ok, voy a hacer esto y ya está”. Y era, voy y llego. Y hablaba eso con alguien hoy y le dije: “A mí, hacer cosas grandes o mucho esfuerzo físico no me da miedo porque sé que lo puedo hacer”, no me tortura, me voy a cansar, pero no me tortura; pero lo que es un video o escribir, no, ya eso me escoñeta y este año hice como cuatro o cinco videos y dije “wow”, ahí tú ves que en verdad me importaba mucho el proyecto que hice ese esfuerzo de hacer el video, porque siento que, al final, son efectivos los videos cuando los hago, pero es bien sufrido, ¿oíste?

SGP: Es una tarea, es hacer la tarea, marica.

MEP: Es muy sufrido porque entro en un espacio ahí como semiautista y lo digo in a good way, es como que el mundo no existe y no puedo comer, no puedo cocinar, no puedo dormir, no puedo salir. Es como que estoy acá, mi computadora y yo, y el mundo no existe y nadie me hable, nadie me mire. Pero bueno, hice los 2021 ladrillos esos.

SGP: En cuatro meses.

MEP: Sí, en cuatro meses. Y me acuerdo de que después tenía que usar una máscara porque el polvo es rosado. Los mocos me salían rosados.

SGP: Claro, porque además estabas trabajando con un polvillo.

MEP: Un polvillo. Al principio, no usaba máscara y me acuerdo de que mis papás dijeron: “Por favor, usa una máscara, María Elena”.

SGP: “Tienes aguacate en los pulmones”.

MEP: Y después de que empecé a ver mis mocos rosados y dije: “No, ¿qué es esto?”. Después con la máscara te afecta la piel de otra manera, porque era una máscara ahí súper… ¿sabes? Y lentes, googles, no sé qué. Llegaba toda sucia a la casa. Era un momento medio loco. Pero bueno, creo que a mí esa actividad igual me funcionó porque me distraía. Y entonces veía como muchas películas y tal, documentales sobre todo…

SGP: Mientras hacías los ladrillos.

MEP: Sí, me acuerdo de que con Griffin había un chiste, juggling en el education, porque él veía que teníamos estas fuentes compartidas de todo [en el historial de los equipos que usaban en común]. Y yo viendo puros documentales así como de arte, de ciencia, no sé qué, y ya llegó un punto así que empecé a ver y que Élite. Me vi todo Élite porque dije, es que no puedo, tengo que ver algo así como de verdad, no puedo. Empecé como podcast y ya luego entonces ahí fui evolucionando.

SGP: Ya va, pero es que nos fuimos lejísimos, había que hablar de los ladrillos.

MEP: Bueno, ya, y los ladrillos que eran 2021, que era el aniversario de la Independencia, pero también el año que acaba el chavismo, supuestamente.

SGP: Claro, “hasta el 2021”.

MEP: Hasta el 2021.

SGP: Se siente como súper lejano porque ajá.

MEP: Pero yo siento que sí estamos en el postchavismo.

SGP: Claro, porque Chávez se murió.

MEP: No, pero todavía vivimos en un chavismo. Yo siento que ya a partir después de la pandemia, cuando se dolarizó la economía, que fue por 2020 por ahí, y empezaron a privatizar cosas y a darle todo el país a los chinos, a los rusos, no sé qué. O sea, siento que estamos en una era ahí como toda privatizadora, toda rara, que el gobierno dice que es socialista, pero...

SGP: No lo es.

MEP: No lo es, ¿no? Entonces sí siento que estamos en otra era, pero bueno, ya está, era esa pieza. Pero me faltaba el petróleo. Más o menos lo exploré de esta manera, no sé cómo lo podría explorar de otra manera.

SGP: Y que, además, tienes el petróleo presente desde muy temprano. O sea, más allá de como venezolana, tienes el petróleo presente porque es nuestra industria principal y aprendemos de eso a edad muy temprana, lo viste de cerca estando pequeña.

MEP: Exacto. Y eso es algo que les tengo que explicar a veces a los gringos, como que mira: una persona en Caracas no tiene esa relación con el petróleo, no ve petróleo. Eso yo lo vi porque iba para allá, porque mi mamá es de allá y...

SGP: De Cabimas.

MEP: De Cabimas. Íbamos mucho para allá. Yo allá tenía una libertad que no tenía en Caracas, de salir en bicicleta por toda la ciudad porque es plana, era segura. Iba con mi primo, con mi hermano y explorábamos toda la ciudad y era como que ves esta vaina. Los balancines de petróleo tienen un grifo que tú puedes abrir y sacar un poquito de petróleo para que los ingenieros vean que la cosa esté bien. Me acuerdo de un viaje que hice como a los ocho años [y] el profesor de piano del colegio me pidió que le trajera petróleo. Él lo dijo en chiste, pero yo no sabía nada. Y yo y que, mira, el profesor Pedro me pidió petróleo. Y mis papás dijeron, “ah, ok, está bien. Y agarramos un poquito para ti también, para el proyecto del colegio que te va a tocar pronto, ¿no?”. Y bueno, imagínate la cara de ese señor, que era un señor español, cuando yo vuelvo así con un pote de petróleo.

SGP: Bueno, señor, usted pidió.

MEP: Claro, y todo el mundo en el colegio, y que, wow, no sé qué y tal. Acá surge también esto. Hoy en día obviamente sí pongo mi nombre, el website todavía es Fragmentario, y es esta idea de que al final los proyectos soy yo, los estoy guiando, pero siento que todo el mundo colabora. Esto no hubiese existido si ustedes no hubiesen ido. Fuerte Quebracho. Al final, es un bebé de todos en conjunto, ¿no? Entonces, en la pandemia, mi tío me manda un video un día.

SGP: Tu tío que vive en Cabimas.

MEP: Que vive en Cabimas. Me manda un petróleo y que, “mira, ¿ves?, petróleo hecho en Cabimas”, no sé qué, “voy a hacer mi gasolina”. Y fue este momento en Venezuela que empezó a haber escasez de gasolina, y la gente empezó a hacer su gasolina. Y él iba a hacer su gasolina. Él lo hubiese figured out, pero es súper peligroso. Y yo lo sapié con mi abuela. Le dije, mira, abuela…

SGP: *Se carcajea en relámpago del Catatumbo sostenido*

MEP: Por favor. “¿Y qué hago? Dios mío”.

SGP: Qué bolas acusar a tu tío con tu abuela.

MEP: Ay, no, chama, horrible. Pero yo dije, ¿qué? ¿Para que se explote en la casa? Y bueno, mi tío al principio se molestó un poquito. Como, coño, María Elena. Chismosa. Y después y que: “Bueno, yo voy a dejar eso ahí para que lo uses tú, porque tú algo harás con eso. Todas las vainas raras que haces con semillas de aguacate y achiote, yo qué sé, bueno, algo puedes inventar con eso, ¿no? Porque, a ver, no sé por qué no has hecho nada con petróleo”. Así, una vez, así. Y dije, pero, ajá y, ¿qué voy a hacer con petróleo? ¿Qué tiene que ver? Y fue este momento de entender como que ya, pero es que el petróleo también es de la tierra. Y yo toqué petróleo siendo niña, y lo vi porque también hay en esa zona, también sale a veces como de la tierra así en unos pocitos que se forman Ya en 2023 volví para Venezuela, luego de ocho años sin haber ido, y ahí ya le había dicho como que “sí, vamos a hacer algo”, no sé qué, porque dije bueno, primero tengo que verlo, entender cómo es este material otra vez, porque no me acordaba. Y ver. Al final, es un aceite más denso, el de allá es bien liviano y la vaina huele como a gasolina, el olor es bastante potente. Entonces, fui para allá en enero de 2023, iba a hacer otro proyecto. Pero incluí también ir a ver a mi familia, ver el petróleo, no sé qué. Y ya luego para el 2024 iban a hacer esta exhibición en el Museo del Bronx por este fellowship que yo había hecho. Y yo tenía primero una idea que les había pichado a ellos, que era más paz y amor: ¿qué tal yo hacer algo con la comunidad acá dominicana, con el Palo Campeche? No quisieron porque fue como que no todo el mundo va a tener esta ventaja que tú sí y yo “pero es que más nadie quiere hacer eso”. Y al final yo tenía como una arrechera dentro de mí, yo creo, porque me había pasado cuando me fui para acá que mucha gente me había hablado de eso del sur Bronx, que qué bien Venezuela y tal. Y yo como, es que no. O había gente que ni siquiera sabía, y yo como que, ¿cómo le explico yo la locura que es Venezuela? Nadie entiende. Entonces me surgió esta idea de qué tal hacer una pieza que sea sobre esta historia, que al final es como un monumento a este momento y un monumento no quiere decir algo bueno, es como un recordatorio de que esto ocurrió. Entonces está esta pieza que tú viste, que es una pieza bien grande, son como cinco o seis metros de alta y como dos de ancho o algo así. O uno y medio, quizás. Es una seda teñida primero con petróleo y luego tiene encima como un plástico que yo hago a base de un alga, que se usa en el mundo como “hashtag biomateriales” y que para reemplazar el petróleo. Es un plástico que haces a base de algas para no ser plástico de petróleo y yo le estoy poniendo petróleo. Lo hice allá en Cabimas con mi tío, luego hice también otras cosas, como unos hilos para otras series que hice que era tejiendo el petróleo; otro que es el mismo tres tiempos, que es una seda teñida en petróleo y tiene encima almidón de maíz. Y es como confrontar esta idea de que hay varios intelectuales en Venezuela que rechazan la idea de que somos gente del maíz porque quieren ser gente del futuro de petróleo. Y es como que no, pero sí somos las dos, pues, está bien.

SGP: ¿Y por qué el maíz tiene que ser el pasado?

MEP: Claro, exacto.

SGP: Y es esta idea de industrialización y como eso es superior y, al final, inevitablemente ligado a la colonización.

MEP: Sí, sabes que en eso, un país que ha sido fundamental en mi carrera artista ha sido Italia, por un festival de cine en el sur que se llama La Guarimba y luego otras residencias en el norte. Y ahí siento que nos parecemos. Ellos tienen el insulto que le da la gente del norte a la gente del sur: terroni, que es como tierrúo y la gente del sur le dice a la gente del norte polentoni, que es como que tienes la barriga llena de polenta, de maíz, y por eso eres lento. Y dije, mira, qué interesante, ¿ves? Claro, en Venezuela que le digan tierrúo a alguien es un insulto horroroso, pero, ¿por qué? O sea, nunca lo había pensado: el tierrúo como una gente del campo, ¿no? Y no sé si empezó así, porque hoy en día...

SGP: Sí, como que tienes tierra en los pies.

MEP: Ajá. Y no sé si es eso porque en Venezuela yo siento que hoy en día no se usa así, sino más como de un nivel socioeconómico bajo…

SGP: Como despectivo, como clasista, exacto.

MEP: Pero dije, ¿será que viene de eso? De cuando la gente se mudó del campo de la ciudad porque sí lo usan allá, ¿no? Y en Italia es así como the N-word. O sea, tipo que pasó una vez en el parlamento que un tipo del norte le dijo al del sur terroni y fue hate speech, no sé qué. Es fuerte. Entonces, bueno, tenemos este conflicto y querer confrontarlo a estas identidades y tal. Toda esta serie es buscar presentar ideas alternas, historias que no son contadas normalmente en el petróleo, porque cuando se habla de petróleo, sobre todo acá, que es donde vivo al final, ¿no?, se entiende como una cosa del Medio Oriente o una cosa que es mala en sí. Y para mí era como que, bueno, no voy a defender el petróleo, pero para mí sí es una relación más compleja porque el petróleo en Venezuela sí trajo ciertos beneficios a nivel de educación, de modernización del país. Y no voy a ser yo la defensora del petróleo, pero digo, mira, mis papás, los dos, son la primera gente de sus familias respectivas de graduarse en la universidad, y fue gracias a eso que había estas universidades. Y yo estudié en la universidad gratis gracias a eso. Tuvimos una serie de cosas en Venezuela que no eran normales en la región gracias al dinero que entró del petróleo. O sea, para mí, ahorita estuve en Bogotá, no sé si has ido…

SGP: No.

MEP: Y fue un poco fuerte ver este —me van a detestar, pero me da igual— una ciudad que creció: vas haciendo una casa poquito a poco con el dinero que te va entrando. No fue que te entró un dinero y ya está *chasquea los dedos* hicimos toda la casa. Entonces es como que la ciudad, para mí, se sintió como un gran pueblo gigante. No hay metro, que ya yo sabía, pero tampoco hay una autopista así grande como las nuestras. Ya me han dicho que parece que en Medellín, en otras ciudades sí, pero en Bogotá fue como que guau, qué impresionante.

SGP: Que es la capital, en teoría.

MEP: Que es la capital y que hay un poco de gente, son como ocho millones de personas. Y bueno, tienen restaurantes de lujo y una serie de cosas. No están atrasados, ¿no? Pero ves demasiado a nivel de urbanismo cómo la ciudad es diferente y luego es también a nivel de que las universidades allá, que si la Javeriana y tal, son súper caras. Y es como que, guau, qué privilegio tuvimos en Venezuela que dimos por sentado, ¿no? Entonces es confrontar que al final es una cosa más complicada y que también lo que es malo no es el petróleo, sino cómo lo usamos. Y bueno, por eso se llama todo el proyecto en sí They Call It Mena, que era en juego con este libro Mene, y hay una oración que dice: “...lo llamaban mene”, pero en verdad no era mene, ahí lo dicen, pero está mal; era Mena, la palabra en Wayú. Entonces, bueno, quise volver [a] la palabra. They Call It Mena es esta idea de que era “petróleo”, pero en verdad era mena.

SGP: Fue mena antes de ser petróleo.

MEP: Exacto. El primer petróleo que se exportó de Venezuela en la época de la colonia fue para curarle unas vainas a un rey ahí en España.

SGP: ¿Para curarlo?

MEP: Sí, imagínate. Y lo usaban para las canoas y también tenían unos usos ritualistas, era una relación totalmente distinta. El problema no es el petróleo, somos nosotros, cómo nos relacionamos con él. Y también entonces ver justamente este hecho de haber tenido este dinero de petróleo, que Venezuela haya podido mandar ayuda humanitaria, entre comillas, a Estados Unidos; tener como una prepotencia de un país imperialista, que no es normal. Cuando yo le cuento esa historia a la gente, siento que, a veces, hay gente que no me debe creer; que dicen, ¿de qué está hablando ella? Porque es como que esto no pasa. No es que México o Bolivia o Colombia le están mandando dinero a España o a Estados Unidos para ayudarlos porque tienen una crisis humanitaria con unas poblaciones.

SGP: A pesar de que sí las tienen en ciertos lugares. O sea, a pesar de que son crisis que sí existen.

MEP: Ah, obvio, sí. Sí, sí. Pero no les toca. O sea, al final, cuando estos países del mundo mandan ayuda humanitaria, siempre es una herramienta política, ¿no?

SGP: Sí, total, total.

MEP: Pero entonces, la gente que suele jugar este juego...

SGP: El norte global.

MEP: Exacto. Entonces, es como que [en] Venezuela somos unos alzados.

SGP: Chávez dijo y que “yo tengo dinero y lo voy a echar”.

MEP: Yo también, ¿sabes? Entonces, es presentarle a la gente esta idea de que Venezuela es más complicada, no la puedes entender. A mí me ha pasado a veces con mi trabajo. Cuando mostré este proyecto de la Reentrada, lo mostré en Londres, y fue muy interesante porque allá no hay ni siquiera una conciencia de Latinoamérica. O sea, se olvidan de que esa vaina existe. De hecho, ves cómo en el censo acá te preguntan hispanic, whatever. Allá ni siquiera existía y los latinoamericanos allá hicieron unas campañas para que ahora estemos en el censo porque ni siquiera estaban en el censo. Es como que no existes, literalmente, ¿no? La gente no sabe nada y, de Venezuela, menos aún. Para mí terminó siendo algo muy positivo porque no sabían y ya saben que no saben. En cambio, acá, a veces, me encuentro con un tema de que la gente fue a México o a Puerto Rico y ya creen que entienden y es como que, mira, es como que vas a leer un ensayo en español con un escenario italiano. No puedes. Tú no puedes tratar de entendernos a nosotros como venezolanos con conocimientos de que fuiste a México o a Puerto Rico porque no tienen nada que ver. O sea, tiene que ver que nos llamamos María Cristina, nos bautizaron y comemos arroz y frijoles y unas vainas de plátano y unas cosas de maíz, pero ya está. Y hablamos español y tal. Sí hay unas cosas en común, obvio, pero hay otras cosas que no. Entonces es demostrar que no tienes idea.

SGP: Sí, no es una monocultura.

MEP: No, entonces estaba esta pieza que, de nuevo, si el museo hubiese entendido lo que yo en verdad estaba hablando, a pesar de que está el statement, la gente lee y no sé si me hubiese dejado.

SGP: Además, es bien político. Puede ser, a lo mejor, el trabajo más político que hayas hecho. ¿Qué piensas al respecto?

MEP: Yo creo que sí y nadie ni siquiera se enteró. Lo que me da más risa todavía es que nadie se enteró. Hubo gente que era como que, ay, qué bien que hiciste esto para celebrar la comunidad del Bronx.

SGP: No se trata de eso, pero gracias, supongo.

MEP: Es que me dejan hacer lo que a mí me dé la gana. O sea, no lo que me dé la gana tampoco, pero la gente que lo entendió, lo entendió, la que no, no, y ya está. Pero sí, yo creo que esa es la pieza más overly political, porque además estaba sudando.

SGP: Eso me encanta, que está como viva.

MEP: Estaba viva, sudaba, era muy grande y se estaba cayendo más o menos…

SGP: Sí, porque había una parte que se estaba pelando.

MEP: Ajá, entonces, sí hubo gente que era como que “ah, sí, se está también destruyendo la sociedad venezolana” y yo y que “bueno, si quieres” *risas*. Fuerte Quebracho también siento que es una pieza muy política.

SGP: Sí.

MEP: Pero creo que ahí sí es más difícil entenderlo porque es rosado, es bonito, está en la playa. O sea, yo ahí sí entiendo 100 % si alguien vino y fue como que “ay, fue una cosa muy bonita que estaba todo rosado”.

SGP: Además, hay un tema de suavidad en envolver este espacio que era usado para guardar armamento, ¿no?

MEP: Ajá, algo así.

SGP: Entonces tienes unas estructuras que están todas feas, oxidadas y lo embelleces y lo suavizas con estas telas. Entonces sí, es como medio por debajito.

MEP: Sí, hay unos lazos.

SGP: Exacto.

MEP: Y el tema de los lazos lo empecé a hacer con las primeras piezas de semillas de aguacate. Fue así medio como un chiste. Para mí, el lazo así todo rosado era una gran confrontación contra mí misma porque yo a todo el mundo le decía: “Es que a mí no me gusta el rosado, es el color del aguacate y ya, yo no quiero hacer nada cute”; y en ese momento hacer un lazo es lo más cute que puedes hacer y es como que I’m gonna own it up. Y acá fue igual, fue así como que: “¿Sabes qué? Esta vaina va a ser bella y ya”.

SGP: Pero está bien que sea bello.

MEP: Sí, ya me liberé y creo que hubo un momento en que sí me...

SGP: Como esa separación, además, lo bello como superficial necesariamente.

MEP: Sí, es que para mí ha sido un tema como venezolana. Por ejemplo, cuando estudié en la Simón, los días de exámenes o los días que nos iban a dar resultados —yo nunca he sido muy de maquillarme porque no lo sé hacer bien, o sea, me pongo un colorete y ya, ¿no? pero sí soy muy femenina, de usar vestiditos y tal ¿no? y es un tema más de qué es lo que funciona con mi cuerpo o sea ni siquiera es como pero sí me acuerdo— iba siempre con vestiditos. Nadie iba así a la Simón en ese momento, pero sí los días de exámenes. Era una vaina que yo digo, qué loca. No me ponía zarcillos, no me maquillaba, sí me vestía como gente normal para que no me fueran a malandrear. A pesar de que te dije antes que sentía que el sistema me protegía del sexismo, porque el examen es objetivo, pero igual como por no dejar, que no me fueran a hacer bullying o yo qué sé, sobre todo para la revisión. Si tenía que pedir un punto por proceso, que me lo fueran a quitar porque era una cotufa, una cosa así, ¿no? Entonces, creo que sí tengo un tema de rechazar un poco la belleza porque yo misma, o sea, una cosa consumida, ¿no? De entenderla como que me da vergüenza. A mí me daba demasiada vergüenza que me gustara la moda. Me compraba, a veces, unas revistas escondidas, o sea, loca.

SGP: Es que estudiar ingeniería es una vaina bien seria, como cuadriculado.

MEP: Y entonces, bueno, sí, creo que ha habido un proceso en los últimos, sobre todo, como dos años. Algo que me ha liberado mucho, sobre todo en el último año, es que he tenido bastante reconocimiento institucional, a nivel de estar en residencias, en fellowship, no sé qué; la adquisición el año pasado con el museo, y siento que ya no tengo que estarle demostrando nada a nadie.

SGP: Absolutamente nada.

MEP: Y más bien siento que es como embrace being an airhead y es un chiste. Y bueno, con este amigo del que hablábamos antes *risa atascada* yo siempre estoy en los chistes porque I’m an airhead. Y él como que no, nada de ti…

SGP: Absolutely nothing.

MEP: …nada es airhead. O sea, ¿cuál es tu trauma? Y yo y que “ay, whatever”. Sí hay un trauma porque sí habrá gente que pensará esto.

SGP: Obvio, claro.

MEP: Pero es porque no se dan el tiempo de conocer a nadie. Es igual tú que te maquillas y habrá gente que dirá… que no sé si hasta qué punto lo haces también un poco para que la gente demuestre qué tipo de gente es.

SGP: Yo creo que mi maquillaje empezó más como una armadura, como un traje de guerra y todo. Porque era, precisamente, “como voy a ser percibida, voy a decidir cómo ser percibida. Y voy a hacerlo de manera llamativa, pero que te dé un mensaje, o sea, como que no esté demasiado claro qué puedes esperar de mí”. Me gusta. Creo que en algunos momentos lo he usado para que la gente me tenga un poco de miedo.

MEP: Sí, por eso digo que es así que nada más se va a acercar la gente que they’re gonna be worth it porque no todo el mundo se va a atrever.

SGP: Exacto. Creo que también hay un peo de no te metas conmigo no te metas conmigo no te metas conmigo.

MEP: Para mí es igual, pero ponerme un vestido gigante y ahí puedo ver quién es realmente perceptivo, quién tiene nuance, quién es inteligente; porque sí me pasa tener un vestido y la gente igual entiende las cosas que yo estoy hablando y digo, ok, esta es una persona seria, pero me ha pasado que me dan unas lecturas a mi trabajo más raras y que: “Esto me recuerda a Monet por la variación de los colores” y yo y que…

SGP: Estás en otro lugar.

MEP: …no entendiste nada. Pensaste que yo quiero eso porque tengo un vestido con unas flores, está bien, ya está, no eres para mí. Entonces, es como una armadura, de otra manera, es más bien de que me ven más accesible, no sé, es raro pero…

SGP: Y también es algo que usas a tu favor. Creo que es un instrumento que puede servir en los momentos adecuados: ya que eres percibida de cierta manera, esa percepción puede ser usada a tu favor.

MEP: Sí, totalmente. O sea, y ahí yo sí digo, mira, yo sí me di cuenta en algún momento y acá tú me desmontas mi realidad. Pues, yo mido 1,60, tengo pelo marrón, nunca me voy a ver intimidante y es como que —bueno, tú eres más chiquita que yo y sí hay mucha gente que te tiene miedo.

SGP: *Carcajadas de villana venezolana*

MEP: Es por el maquillaje, ¿sabes?

SGP: Me encanta.

MEP: Es por el maquillaje que es así como que, oye, no sé. Para mí fue un momento más bien como que, mira, nunca voy a ser intimidante, lo cual es mentira, porque sí hay gente que luego me doy cuenta de que me tienen miedo, incluso gente que yo quiero, que digo, pero ¿qué? Estudiantes y que, “I didn’t know if you liked me”, pero ¿por qué? “Es que tú nunca dices que te gusta nada”.

SGP: Eres una jeva bien seria, además.

MEP: Pero les pego preguntas, nunca les digo maldades, ¿sabes? Les hago preguntas, pero nunca es que, “ah, you’re doing amazing, sweetie”, es como que les hago preguntas. Estoy también muy orgullosa de que en verdad hay estudiantes, incluso del 2018, que seguimos hablando. I’m gonna give them the time of the day always, ¿no?

SGP: Eres buena profe.

MEP: Sí, me encanta. O sea, soy como hija, hermana mayor, ¿sabes? Tú eres hija única, ¿no?

SGP: Sí.

MEP: Pero yo sé que los hijos únicos buscan comunidad. La gente dice que son egoístas y yo no estoy de acuerdo.

SGP: Bueno, yo además crecí —mi mamá era una de 14 [hermanes]. Siempre fue un gentío y es una familia además muy unida, entonces siempre eran reuniones familiares. Dos de mis primas que también vivían en Caracas, una es seis meses mayor que yo y la otra nueve, crecimos amorochadas todo el tiempo. Entonces, lo de hija única se sentía entre semana, cuando estaba en mi casa viendo pa’l techo después del colegio, pero siempre hubo mucha gente a mi alrededor.

MEP: Entonces más bien hace que busques estar con gente.

SGP: Sí, total, total.

MEP: Es lo que yo he visto con amistades que son hijos únicos, son muy de buscar gente porque tienen que buscarla. En cambio, si creces con hermanos, a veces quieres privacidad. Entonces, eres más raro y territorial con eso, ¿no? Pero, bueno, un momento de decir ¿cómo puedo hacer a mi favor lo otro? Y que me quieran ayudar. Y siento que eso sí, no lo uso maquiavélicamente así tipo mal, pero sí hubo un momento que me di cuenta como que...

SGP: Es una herramienta.

MEP: No, y que me di cuenta, ya después a mitad de camino, y que, mira, no sé si restaurantes, trabajadores iban a querer ayudar guardando las semillas de aguacate a un hombre o a una persona, una mujer, pero que fuera como más alta o más intimidante o más esto y lo otro. Hay como un juego acá, yo la manera que me presento es como que “ay, vamos a ayudarla”.

SGP: Y que además estás hablando en español. Entonces eso ya de inmediato te pone en un plano común que es diferente.

MEP: Sí, también 100 %.

SGP: O sea, yo en español me siento cómoda para miamorear a desconocidas. Y ese es el momento en el que nos hacemos amiches.

MEP: Yo no miamoreo porque ahí me entra el espíritu gallego y tal, ¿no? Que me da vergüenza. Si me miamorean a mí, me encanta, pero no lo haría. Pero llego y les explico y no sé qué. He hecho muchos proyectos así: un restaurante dándome las conchas de mar; estos tipos que me dieron unos cauchos, los sitios para hacer las exhibiciones ahí con ellos. Y a veces me pongo de challenge a mí misma: voy a hacer un proyecto que no sea involucrando a nadie. Y al final la gente igual se involucra. Entonces digo, mira, creo que sí hay algo que al final la gente sí está a veces más dispuesta a llevar estas energías femeninas o menos intimidantes, más lo que sea. Es como que, bueno, ¿qué puede hacer el sexismo por mí, no hacia mí? Y es que me van a ayudar, me van a dejar moverme con unas aguas raras.

SGP: ¿Tienes algún ritual alrededor de tu práctica o un hábito específico? Hablaste de correr, que además correr como esta exploración urbana que no está ya. Entonces, en este momento de tu vida.

MEP: Sí, no está ya. O sea, es algo que estaba haciendo porque el año pasado todavía corrí un poquito, pero luego me lesioné fuerte. Este año estaba como que camino y tal. *Suspira* Yo estoy como on, como prendida todo el tiempo. Estoy como investigando cosas. Si veo algo que me interesa, lo voy a investigar y quizás no lo uso inmediatamente, pero lo voy guardando.

SGP: ¿Cómo lo guardas? ¿Cómo secede este archivo?

MEP: A veces es en mi cabeza. Tengo una foto, tengo cuadernitos en los que voy anotando cosas, a veces se me pierden, luego aparecen. Tengo muy buena memoria.

SPG: Me encanta, qué importante eso, qué gran ¿cómo es que se llama? Habilidad, supongo.

MEP: O sea, tipo que me acuerdo de unas cosas. Yo me acuerdo de cuando te conocí, tú llegaste a mi estudio, íbamos a ver una película, ¿te acuerdas? No nos conocíamos, llegaste temprano y yo te dije, mira, tengo que planchar un vestido que me voy a poner porque había estado en mi estudio todo el día. Estaba vestida con cualquier cosa y me quería cambiar. Iba a planchar el vestido y te dije, me voy a desnudar, voltéate, porque no me da pena, pero me da pena que no nos conocemos y me acuerdo de haber hecho todo esto y me acuerdo del vestido que me puse y todo. Tengo una memoria así como de unos detalles muy random y de cosas que leo. Sí anoto por ahí, pero es muy desordenado, tengo que ser más ordenada con eso. Estoy tratando de hacerlo ahora, pero sí voy guardando cosas. Antes sí era muy buena en guardar como archivos, no sé qué, papeles y tal. El ritual es que si algo me da curiosidad, lo voy a explorar y estoy dispuesta a que quizás no va a ser ahora que va a ser el proyecto, sino ocho años después, pero lo voy guardando ahí, yo no sé, para después, hacer preguntas. Alguien una vez sí me dijo que, bueno —no sé, espero que no sea un insulto— soy muy buena pidiendo ayuda.

SGP: Pero that’s a good thing.

MEP: Y dije, sí, en verdad sí, porque mi proceso es muy time demanding. Por ejemplo, de teñir las telas para Fuerte Quebracho y armarlas, montarlas, eso fue en dos días. Lo monté. Teñirlas fue [un proceso de] varios días, pero eso estaba ahí. Plancharlas, marica, eso es un trabajón loco.

SGP: ¿Y lo tienes que planchar a juro?

MEP: Para que quede como yo quiero, sí.

SGP: Y planchar con plancha, no con vapor.

MEP: Con plancha, sí, con vapor no queda bien. Con plancha y tengo ya como que dos mesas de planchar. Ahorita ya me traje una para acá y tengo tres planchas porque nos reunimos un poco de gente a planchar a buey. Y el año pasado fue así igual, mechanic shop, y ahí estamos como catching up, no sé qué. Mira, rituales siento que he tenido en los últimos años tantos cambios en mi vida que antes sí los tenía: me despertaba a esta hora, me tomaba un té, comía esto y lo otro, y luego iba a correr, no sé qué, y era muy organizado. Y ha pasado en estos últimos años que he tenido tantos cambios que, bueno, tengo unos periodos que sí entro a unos rituales, viajo, entonces paro, entonces no sé qué. Tomar mucha agua es lo que sí hago.

SGP: Superimportante.

MEP: Y soy mucho más feliz si me despierto temprano. Hoy como tenía una visita a las diez de la mañana, me desperté a las seis y media —que no hacía falta, pero yo quiero estar con calma— y dije: “Guao, qué feliz soy cuando lo logro”, en la noche voy a estar cansada, pero eso me va a hacer feliz también. Tengo como meta de año —el año pasado también. Mi estudio que habías conocido lo mudé para mi apartamento. Fue todo un proceso bien loco. Hice muchos proyectos porque podía, estaba viviendo en mi estudio, básicamente. Me salieron muchas cosas, pero era un desastre siempre porque mi proceso es muy húmedo, ¿sabes? Agua y…

SGP: Sí.

MEP: Este estudio me lo gané y fue “voy a mover todo el trabajo pa acá” y hacer otra vez mi casa, hacer unos rituales. Ahorita, a finales de verano, estaba en un ritmo superbueno. Me despertaba y me estaba haciendo un yogurt con creatina y unas proteínas a base de plantas. Estaba haciendo ejercicio y en la noche caminaba. Tenía un ritmo superbueno, pero luego me fui para Argentina y volví; me fui para Colombia y volví, y ahorita estoy como en un no tener que pensar cada día qué estoy haciendo. Entro en unos ciclos: un día me despierto tarde, otro día me despierto temprano, y si me despierto tarde ya fui superinfeliz, no me sirve.

SGP: Eres una jeva que siempre, marico, estás demasiado activa haciendo un montón de vainas, ¿cómo haces? y, además, siempre estás aplicando a cosas. De hecho, estabas hablando de aplicar a fellowships, de aplicar a grants ¿cómo manejas esta parte del trabajo que es más administrativa?

MEP: Es horrorosa. Este último año tampoco he aplicado tanto y es por estos cambios que he tenido a nivel personal que me desestabilizaron bastante y triguerea mucho rollo mental. Normalmente, en Google Drive tengo una tabla de Excel gigante para las fechas, qué es lo que me ganaría, si vale la pena o no. Tengo unos códigos de colores: verde, amarillo, rojo, anaranjado. Naranja y amarillo es “maybe sí”, “maybe not”.

SGP: Y esto que has ido recopilando.

MEP: Sí. Tengo una que empecé en 2020 y cada año la copio —porque si apliqué y no me lo gané, el próximo año vuelvo a aplicar—; y surgen cosas nuevas que las veo, a veces, en Instagram y me las mando a mí misma por mensaje de texto. No es el mejor sistema. Hoy en día, la biografía es copy paste, ya está. No es muy traumática para mí porque es una cosa muy objetiva. Ya cuando entro en territorios del art statement sí es como “Dios mío”, pero ya tengo uno que no me da ganas de vomitar, por lo menos.

SGP: *Carcajadas*

MEP: El tema es que tu obra va cambiando y el statement también tiene que cambiar. En eso soy demasiado ingeniero: puede que quiera hacer algo, pero no lo he hecho todavía, no lo voy a decir. Yo quería hacer vainas en petróleo, pero no iba poner “interested in petroleum futures” o “post petroleum futures whatever”, pero no lo he hecho todavía; que ahí sí la mayoría de los artistas se dan una licencia creativa demasiado heavy. Entonces, estoy en esa que hasta que no lo hice, entonces, ya lo cambié porque ya lo hice; pero ahora quiero hacer otras cosas. Al final, es que ellos vean más o menos que lo que le doy más hincapié es que son proyectos abiertos, que le doy hincapié al tema de que suelen ser participativos, site-specific y efímeros, ¿no? Creo que para mí también, no sé, para el tema de los escritores como tú, bueno, ahora estás entrando a otro territorio también.

SGP: También, es verdad. ¿Viste?, porque el trabajo siempre se está moviendo.

MEP: Entonces ahora el poema es un collage, es otra cosa, ¿no? Entonces, bueno, ya tengo unas carpetas y siento que mientras haces más trabajo, es más fácil aplicar a las cosas porque tienes más trabajos. Por ejemplo, grants

SGP: ¿Qué estás haciendo ahorita? Que te acabas de mudar. Bueno, ahora, ¿qué es lo que tienes en la visión, en la mira ahorita que acabas de empezar en el estudio nuevo?

MEP: Bueno, acá en el estudio...

SGP: Y tienes una pared llena de agua de diferentes lugares.

MEP: Sí, esta agua que ya he hecho varios proyectos. Hice este proyecto en Caracas este año, el To Taima or not to Taima, que era usando estas aguas. Era esta idea de la diáspora como una vida suspendida. Quisiera usarlas, ya quiero salir de ellas. Entonces, he estado pensando este año cómo voy a tratar de terminar de usarlas. Pero tengo así como todas mis cosas, mis aguacates, tengo unas cosas de petróleo, que si tierra del Ávila, arena de los Médanos de Coro. Me sirve estar acá viendo las cosas.

SGP: Que también hay mucho que ha sido que te lo han regalado.

MEP: Sí, incluso también como libros y tal. Y siento que para mí el momento en que hago una obra no es que ya terminó, porque a veces hace falta la obra para que la gente, “ah, es que era esto, toma este libro. Ah, toma esta cosa, ah, mira esta vaina”. Es de alguna manera como, “esto no me gusta, pero es la realidad”, ¿cómo lo digo sin que me den ganas de vomitar? Y hay unas palabras —tú que eres más inteligente vas a acordarte— como epistemología o yo qué sé, que es cómo las maneras de crear conocimientos y difundirlos. Al final es un poco eso, ¿cómo puedo hackear el espacio del museo para contar la historia del sur Bronx? que al final también hay que si una charla con mi tío y todo, que terminó viniendo. Bueno, acá quiero ahorita ver mis cosas, organizarlas. Siento que estos años he hecho mucha obra.

SGP: Un montón de obra.

MEP: Y que tiene un material por detrás de los procesos, de las personas, de los materiales.

SGP: Que también eres muy buena documentando los procesos de la obra.

MEP: Trato de hacerlo.

SGP: Eso me parece súper difícil.

MEP: Trato de hacerlo. A veces lo hago mejor que otras, pero sí trato aunque sea partes. Quisiera organizar todas estas cosas para tener un libro, eventualmente, o libros chiquitos, poco a poco, quisiera sentarme para trabajar en eso. Pero, honestamente, tengo años en ese plan y que “voy a hacer esto ahora”, y al final salen otras cosas.

SGP: Y empiezas otros proyectos.

MEP: Entonces no sé, como que tengo esta idea de, bueno, este fósil que te enseñé antes allá que te contaba.

SPG: Qué bolas que tengas un fósil.

MEP: Tengo este fósil de 490 millones de años que me regaló un señor porque estaba haciendo los paper robings, ¿cómo se dice en español?

SGP: ¿Un calcado?

MEP: Un calcado en unos fósiles de un fondo de un océano marítimo, de un momento, hace casi 500 millones de años, cuando Nueva York estaba en el trópico. Hice esta residencia que se llama Yaddo, en Saratoga Springs, que les propuse quería ir allá. Yo tengo toda esta obra que es del material de un territorio o que manifiesta el territorio, lo transformo y no ves qué es esto ya. Entonces, lo del maíz no parece que es maíz y así, ¿no? Nada parece lo que es. Y acá era, bueno, no voy a poder tener el material porque no puedo sacar esos fósiles allá. Entonces, es más bien hacer los calcos y trabajar desde la ausencia. Pensar que, para mí —creo que para todo el mundo— emigrar es en verdad súper traumático, de distintas maneras para cada quien, pero es un proceso como tú una planta la cambias de contenedor y es horrible, tienes que cuidarla; entonces es entender que la tierra también migró, y no sé por qué, ese momento que entendí eso, fue como que “ay sí, no soy original, la tierra también migró”. La idea era eso y fui para allá. Estaba haciendo esos calcos en este sitio, pero ¿ves lo que te decía?, la gente se puso nerviosa, como ¿esta persona qué hace acá?, pensaron que yo era una víctima de violencia doméstica.

SGP: Estabas como en la calle botada.

MEP: Que me tiraron allá, porque yo tenía todas mis cosas en una maleta. Siempre tengo todo en una maleta porque —la gente se ríe a veces— es más fácil mover las cosas en la maleta, ¿no? Y entonces, un señor que vivía...

SGP: Y de nuevo la percepción de cómo eres vista desde afuera, como inofensiva, como que ¡hay que ayudarla!

MEP: Sí, ¡hay que ayudarla! La policía llegó y yo y que: “Me van a deportar” y era que ellos me querían ayudar. Y yo toda preocupada de que piensen que soy como dangerous. Y después fue cuando me empezaron a hablar y yo: “Ay, marico, ¿verdad? ¿Quién me va a tener miedo a mí?”. *Risas* Yo y que, “no señor, no estoy haciendo nada malo”. Y ellos, ¿pero qué te pasó? ¿Estás bien? Y yo dije, ah, ya...

SGP: Unos fósiles que ni sabían que estaban ahí.

MEP: No, no sabían nada. La gente va ahí a fumar marihuana. Nadie sabe qué hay ahí. O sea, como que no entienden. Es un poco una desgracia, en verdad. No hay nada de respeto hacia ese lugar. La calle a veces la remodelan, tiran cemento, es una cosa horrorosa. Entonces, un señor me había visto ahí varios días. Un día vino y habló conmigo un rato, y ves la gente, chama, los boomers no tienen idea de nada. Pensó que yo era una estudiante de la universidad de pregrado. Señor, ¿no me estás viendo? Y entonces nada, él entendió por qué me interesaba. Al día siguiente volvió y me dijo, ¿no quieres un estromatolito? Que es el nombre de estas vainas, unas bacterias. Y yo le digo, ¿pero qué me estás diciendo? “Es que yo tengo mi casa. Porque cada vez que hacen acá como arreglos en la calle y a veces los mueven y tal, entonces los dejan por ahí tirados. Y yo me los he ido llevando porque no quiero que se pierdan. Y yo los tengo y si a veces veo que alguien está interesado, le doy, como que te veo que tú estás como súper interesada. Entonces, si quieres, ven a mi casa pa que escojas uno”. Y yo, que no.

SGP: Creepy.

MEP: Y me vio mi cara.

SGP: Stranger danger.

MEP: Me puso medio nerviosa y me dijo, “ah, bueno, yo te traigo uno”. Entonces, me trajo ese bicho entero con un cincel y me dijo: ¿te corto un pedazo? Yo le dije, no, dámelo entero así.

SGP: Claro, ¿para qué lo vas a cortar?

MEP: Y ahí bueno, me entró así esta vaina que es como que ya va, pero yo quería trabajar la idea de la ausencia y acá me lo está dando, me desmontó el proyecto. ¿Ves? Yo quería hacer una cosa que no fuera social practice, que no fuera participativo y la vida no me lo permitió. Entonces he estado ahí con eso porque tengo los calcos, tengo fotos, videos, no sé qué hice, pero también tenía el fósil y era como que bueno, ¿quiero mostrarlo o no? Y fue como que sí lo quiero mostrar, ahorita ya estoy conversando. Al final, el protagonista no era la ausencia, la ausencia era un compromiso que yo hice. El protagonista es que el trópico se movió, es esta idea de que la tierra se movió y mientras más he investigado para eso, entender esto de las placas tectónicas que se mueven nada más es en la Tierra, los otros planetas no... O sea, es una placa que está estable. Hay unos que se mueven un poquitico o unas cosas, pero la manera en que se creó la Tierra... por ejemplo, la Luna fue como que se enfrió mucho inmediatamente, entonces no se mueven. Acá hay una lava ahí en el centro de la Tierra que está toda caliente y se va moviendo. Entonces, es esta idea de que no es que solamente la Tierra movió, es que la Tierra se movió y es el único planeta en el que se mueven de esa manera las placas dentro de sí. Entonces esta idea quizás de algo bien telúrico, terrenal, esta idea del movimiento, de emigrar, ¿no? En los otros planetas la tierra no está moviéndose. Empecé a leer todo este rollo horroso de ir a vivir en otros planetas, algunos están viendo ¿cuáles tienen tectonic plates? Porque quizás eso son la señal de vida donde podríamos ir. Entonces, esta idea del movimiento, de la migración, ya lo voy teniendo como más claro; pero ahí me tengo que sentar a entrarme a golpes con el video. Cuando tenga un sitio en el que lo pueda enseñar, ahí lo terminaré. Hay otros proyectos por ahí que tengo que ir viendo, pero ese es el gran ahorita, que me termina de cerrar el capítulo de los materiales y la tierra, ¿no? De que ya está. O sea, yo moví los materiales para acá, hice mis abstracciones del Ávila, yo qué sé, y ahorita, bueno, la tierra también se movió y we are gonna be fine.

SGP: Como decía tío James: We will survive whatever we must survive.

MEP: ¿Quién es ese?

SGP: James Baldwin.

MEP: Ah, ok, ya.

SGP: La frase completa es algo como: I am forced to be an optimist. To be a pesimist is to see life as an academic matter, so I’m forced to be an optimist, I’m forced to believe that we will survive whatever we must survive.

MEP: Eso me gusta. Quiero aprender más de él.

SGP: Lo amo.

MEP: Sí, yo...

SGP: Lo amo.

MEP: Tú hiciste la residencia.

SGP: Hice la residencia.

MEP: Sí, sí, sí. ¿Ves? Por eso es que hay que tener estas amistades interdisciplinarias para tener estas otras referencias y tal, ¿no? Vi hace poco una entrevista que él [Baldwin] hablaba sobre vivir en Francia y que él quisiera creer que hay una América que tal, pero que esa no es la realidad, que tiene que proteger a su familia y esto y lo otro. Y lo oí y me presentí y dije, mira, yo tengo que leer más de este señor.

SGP: A ver, ya para terminar, cuéntame, mi amor, ¿de qué estás harta?

MEP: Ay, de la falta quizá de nuance de la gente, ¿cuál sería la palabra en español?

SGP: ¿De complejidad?

MEP: Sí, la falta de complejidad: todo tiene que ser demasiado fácil de digerir, esto es esto, derecha, izquierda, esto y lo otro; y la gente no piensa por sí misma, les tienen que digerir todo, así como si fuera fácil, y siento que eso nos da demasiados problemas. La falta de empatía. Pienso mucho, sabes que los franceses —mi año allá fue horroroso y no soy súper fan, pero tienen muchas cosas buenas, ¿no?— hay como una cosa que me encanta de ellos, que ellos hablan de los falsos amigos del idioma. Y esta idea de que hay palabras que son la misma palabra, pero no significan lo mismo. Por ejemplo, exprimirse, que para ellos es expresarte, nosotros es exprimir, ¿no? Y digo, wow, o sea, los falsos idiomas que alguien dice socialismo, y no nos ponemos a ver qué es socialismo para esta gente o para mí, esto y lo otro, qué es derecha, qué es migrante, no sé. Creo que ahorita estoy desde eso, de la falta de tolerancia, de empatía, de pensar en el otro, que es al final la falta de poder pensar en las complejidades y entender que hay matices, eso. Los matices.

SGP: Los matices, sí.

MEP: Por un lado no soy optimista, por otro lado creo que el dar clases —porque veo que con mis estudiantes sí hay una capacidad de esto, entonces estoy ahí como indecisa. Pero sí creo que eso es como lo principal.

SGP: Está bien.

MEP: ¿De qué estás harta tú?

SGP: ¿De qué estoy harta yo? De la incertidumbre. *Se escucha ruido de construcciones y fricción contra el metal* Muchas veces me he aferrado a una ilusión de control. Hago planes alrededor de esta idea de que suceden porque yo quiero que sucedan, cuando la realidad es que, bueno, ya la emigración, marica, en general yo no tengo ningún poder de decisión ni de control de absolutamente nada de lo que pasa en el mundo, ¿sabes? Puedo controlar ciertas cosas muy limitadas en mi vida, pero la realidad es que vivo en una ciudad caótica, en un mundo caótico, en el que literal no tengo poder ni monetario, ni de decisión, ni como público. Entonces, es agotador, creo que hay una constante negociación de cuáles son las cosas sobre las que tengo control, entonces —precisamente porque tengo esta necesidad de control que no es saciada en ninguna parte porque es imaginaria— me atribuyo a mí misma los malestares corporales que tengo como si eso fuera una decisión. Entonces se convierte como que tengo migraña, pero tengo migraña por algo que yo hice o por algo que pasó. Cuando la realidad es que tengo migraña porque ni siquiera los médicos me dicen por qué tengo migraña, nada más me dan unas pastillas para que se me quiten. Y estoy como harta de eso, que es una mezcla como de que estoy harta del exterior en el que siento que precisamente como soy inmigrante en un país ajeno, mis planes realmente no están del todo en mis manos y además, bueno, vivo en un cuerpo con el que siento que estoy constantemente en batalla.

MEP: Claro. Sí, ya cuando el cuerpo, no es que te falla, pero te somatiza estas vainas y ahí sí es como game over. Yo he estado en la incertidumbre también, a veces la puedo manejar mejor. Siento que cuando mis papás se fueron de Venezuela —que fue así como: “ya va, ¿qué es esta vaina?” porque no era ningún plan y fue muy rápido— fue confrontar que yo era muy controladora. Siento que es muy #USB, que somos todos derrotistas.

SGP: ¡Total!

MEP: Es como creer que estamos en Suiza. No, es tratar de forzar, ser suizo, una vaina así, no. Y ya una vez también que me mudé para acá y es una ciudad que es muy “como vaya viniendo vamos viendo”.

SGP: Total.

MEP: Y sobre todo la condición de migrante y bueno, como serie de cosas que te demuestran que...

SGP: Y que además se me hacen como temporales. Como que Nueva York a veces te da plataformas y te da momentos en los que sientes cierta estabilidad o cierto crecimiento profesional, pero están sucediendo como en un contexto específico y no se mantienen. Porque no, no te van a funcionar todo el tiempo y que entonces cuando pasa, es como empezar un capítulo completamente desde cero.

MEP: Sí, también. Algo que quería decir —yo sé que ya es para cerrar, pero esto me parece importante— lo más importante a tener en cuenta cuando uno aplica a grants, fellowships, lo que sea, es no tomártelo personal. Y mandar y mandar. Y yo me acuerdo de que cuando empecé a aplicar a trabajos —cuando era estudiante de ingeniería y empiezas a buscar pastantías— y era como que nadie te llama y aplicas y es como que de cada 100, te llaman de 10 o de 1. O sea, es como nada. Y entender este mismo desprendimiento: no es personal porque quiere decir que la gente que lo vio en ese momento por razones que fueran no reaccionó. Quizá había cosas muy similares o quién sabe qué, pero no es personal. Y me ha pasado a veces que, por ejemplo, esta residencia que me gané fue una de las pocas cosas que pude aplicar el año pasado porque dije, no, tengo que aplicar a esto, pero esto es que si 600 personas aplican para seis puestos. O sea, yo y que: “No me la voy a ganar, pero bueno, tengo que aplicar para que la gente que lleva esto me vea”. Y luego había como unos grants que había aplicado. Apliqué a uno que es un grant que no es para que hagas un proyecto, es como para celebrar el trabajo que ya has hecho. Y era uno como de environmental art, que es como cosas en el público, ¿no? Y yo y que: “Obviamente, esto me lo voy a ganar. Tengo unos proyectos muy buenos”. Y no es en plan de prepotencias, es que en verdad son proyectos que están bien hechos.

SGP: Y que han sido reconocidos por otra gente también como prestigiosa.

MEP: Sí, y que están bien y tengo buenas fotos. Y son fáciles de entender. Porque una cosa como la Reentrada es complicado porque a la gente le cuesta. Necesitas una gente con mucha paciencia y que…

SGP: Te vaya a leer la explicación y que vaya a ver los videos.

MEP: No todo el mundo lo va a entender y hay gente que lo ha entendido, pero yo, por ejemplo, con la Reentrada apliqué a varios grants y no me gané, pero ni uno. Ni uno, ¿sabes? Pero yo sabía dentro de mí, y entonces eso, es creer cuando sabes que tienes algo bueno. Y yo creía que tenía algo bueno y fue como que, mira, hice mi campaña de Estée Lauder, hice mil y un proyectos; una cosa ahí con Inditex que le fui a dar clases a la gente de Zara. O sea, mil y un vainas para poder tener el dinero para hacerlo. Y bueno, luego el proyecto me devolvió la plata porque me gané unos premios, me gané unas cosas y unas colaboraciones con una gente. La adquisición del museo también como que fue una...

SGP: Superimportante.

MEP: Sí, además.

SGP: Que además ahora tu trabajo forma parte de...

MEP: Sí, de esta colección.

SGP: ...de una colección de un museo.

MEP: Sí, lo cual es también como...

SGP: Súper prestigioso.

MEP: ...una locura, ¿no? Y también que, bueno, acá también es algo que he tenido como gente menor, hago mucho esta mentoría y quieren empezar hablando por ahí, y yo les digo que no podemos empezar hablando por ahí porque yo no busqué eso. O sea, yo siempre he sido muy seria con mi trabajo, muy disciplinada, pero en que el trabajo sea bueno, no con que sea reconocido, porque eso es externo. Entonces, bueno...

SGP: Súper importante eso.

MEP: Yo pensaba que ese proyecto valía la pena. El feedback que me dieron fue que el proyecto no reflejaba las necesidades de tiempos contemporáneos —porque apliqué a esto en 2019, nadie sabía que había diáspora venezolana—. Era como: ¿de qué está hablando ella? Qué interesante, pero this is not urgent. Después apliqué a esta vaina de environmental art, que pensé que me lo iba a ganar, y eran como 8 000, 10 000 dólares. Y yo, o sea, qué irresponsable, yo nunca hago esto, pero yo contaba con que iba a tener ese dinero y no me entró. Pero bueno, me entró este fellowship que también nos dan un dinero y tal, pero entonces, bueno, es entender como que mira, a veces hay cosas que tú crees que te las van a dar y no te las dan. Y a veces crees que no te van a dar y te las dan. Entonces, como que no tomarlo personal y aplicar a todo cuando te da la energía. Tratar de tener todo organizado que puedas aplicarlo fácil, rápido. Al principio te vas a tardar mucho. Yo me tardaba muchísimo más antes que ahorita.

SGP: Los artist statements son dificilísimos. A mí me cuestan horrible. Pero yo que soy escritora, además.

MEP: Sí, pero una vez que lo tienes, lo tienes. Y ya es esto que decíamos, que una vez que lo tienes, ya you’re moving on to the next one. Yo me acuerdo que en un ejercicio que hicimos una vez en una clase de inglés, como en sexto grado, que había que decir qué habíamos hecho en las vacaciones. Y yo pensé que no había hecho nada porque estaban remolando una casa. No me acuerdo, pero no hice nada, e hice una ficción ahí como que “fui para no sé dónde y esto y lo otro” y era todo mentira. Después unos amigos como que “pero ¿y esto qué es?”.

SGP: Ficción.

MEP: Y que “María Elena no hizo esto”, con la profesora —no eran amigos, eran unos enemigos— “esto no es verdad y tal”; porque la profesora y que “ay, María Elena, qué bien”, no sé qué, “miren, esto deberían leerlo para que aprendan una vaina así” y alguien, como una enemiga, [dijo] que esto no era verdad y tal y ella [la profesora] “pero es que da igual, lo que yo quería ver es que ustedes puedan escribir”. A este momento, digo, ¿yo quién me creía de estarme inventando una vaina? Per a veces tienes que, para estos grants, es como una ficción. Un poco. No decir mentiras, pero decir como que bueno, ya está, yo no soy ya esta persona.

SGP: Unos permisos artísticos.

MEP: Pero esta persona fue, ¿entiendes? Eso sí, no permisos desde el futuro, sino hacia el pasado. Pero creo que eso es todo. Y tratar y tratar y tratar. And finding your people.

SGP: Finding your people. Qué importante.

MEP: Es lo más importante, yo creo.

SGP: Mi amor, muchísimas gracias.

MEP: Gracias a ti.

SGP: Increíble esto.

MEP: Hicimos acá Aló, presidente.

SGP: Lo logramos. Además, después de meses..

MEP: Ay, como un año, chama, de verdad.

SGP: …de estar intentando entrevistarte, de verdad, se logró.

Gracias por escuchar ARTa MIGRANTa. Si les gustó el episodio, compártanlo con sus amigues, y suscríbanse en artamigranta.com.

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Este podcast es una producción del colectivo Bollo Pelón. La edición es de Rodolfo Porras, la música es de Mafer Bandola, Natasha Rangel es la transcriptora y en el micrófono Sofía Pereda. Hasta la próxima. Un abrazo.

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